Informe Misionero-Fondo de Pensiones de la Asociación General

////Informe Misionero-Fondo de Pensiones de la Asociación General
Informe Misionero-Fondo de Pensiones de la Asociación General2018-06-08T18:49:01+00:00

INFORME MISIONERO
Fondo de Pensiones de la Asociación General

Para ser leído, el 29 de Diciembre 2018
La Ofrenda Especial de Escuela Sabática se recogerá, el 5 de Enero 2019

La delegación de la Conferencia General en sesión 2017 tomó la decisión que la Asociación General debe proveer beneficios de jubilación para obreros y misioneros, que ofrecen sus vidas y salud para servir en países extranjeros, especialmente en África y Asia, donde muchos gobiernos no ofrecen beneficios sociales.
La Palabra de Dios declara que debe cuidarse de los ancianos y necesitados. En el Antiguo Testamento, los levitas eran jubilados del servicio en el templo a la edad de 50, pero seguían recibiendo la provisión normal de todos los que sirvieron en el templo. “Pero a los cincuenta años se jubilarán de ejercer el ministerio, y no trabajarán más. Sin embargo, pueden ayudar a sus hermanos en la tienda de reunión a cumplir sus obligaciones, pero no a ejercer el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a sus obligaciones” Números 8:25, 26. Actualmente, los pastores y obreros se jubilan de acuerdo a la edad establecida en los países donde residen. El promedio es a los 65 años de edad.
Se encuentran explicaciones indicativas en relación a este tema en Obreros Evangélicos, págs. 426, 427: “Se deben hacer algunas disposiciones para el cuidado de los ministros y otros servidores fieles de Dios que, por exposición o exceso de trabajo en su causa, se enfermaron y necesitan descanso y restauración, o que a través de la edad o la pérdida de la salud ya no pueden soportar la carga y calor del día. Los ministros a menudo son nombrados para un campo de trabajo que saben que será perjudicial para su salud; pero, reacios a evitar los lugares difíciles, se aventuran, con la esperanza de ser una ayuda y una bendición para la gente. Después de un tiempo, descubren que su salud está fallando. Se intenta un cambio de clima y de trabajo, sin brindar alivio; y entonces, ¿qué van a hacer?
“Estos trabajadores fieles, que por amor a Cristo han renunciado a las perspectivas mundanas, escogiendo la pobreza en lugar del placer o las riquezas; quienes, olvidándose de sí mismos, han trabajado arduamente para ganar almas para Cristo; que han dado liberalmente para avanzar varias empresas en la causa de Dios, y luego se han hundido en la batalla, cansados ​​y enfermos, y sin ningún medio de apoyo, no se les debe permitir luchar en la pobreza y el sufrimiento, o sentir que son pobres. Cuando la enfermedad o el deterioro se apodera de ellos, no permitamos que nuestros obreros se sientan abrumados por la inquietud: “¿Qué será de mi esposa y mis pequeños, ahora que ya no puedo trabajar y satisfacer sus necesidades?”. Es justo satisfacer las necesidades de estos trabajadores fieles, y las necesidades de aquellos que dependen de ellos…
“… El Señor está muy disgustado con este descuido de sus fieles siervos. Nuestra gente debería estar dispuesta a ayudar a estas personas cuando se encuentren en circuns-tancias adversas, ya que han aceptado sus medios y servicios cuando estaban en buen estado de salud”.
Durante el último período administrativo de la Conferencia General, la obra de Dios se estableció en muchos países nuevos. Le agradecemos que ahora hay trabajadores activos en más de 130 países. Sin embargo, en muchos de estos lugares hay pobreza gene-ralizada, un bajo nivel de vida, salarios muy reducidos y ningún beneficio de seguridad social. Por lo tanto, el Comité Plenario de la Asociación General ha resuelto crear un Fondo de Jubilación en el Departamento de Tesorería de la Asociación General. El fondo se incrementará mediante una inversión inteligente, deducciones de salarios de los obreros y donaciones.
La administración de dicho fondo implica varios desafíos. Por ejemplo, los diferentes países tienen diversas monedas que fluctúan constantemente. Esto está relacionado con la inflación, que constantemente devalúa casi todas las monedas, por lo que es imposible que las deducciones de los salarios de los trabajadores cubran los beneficios de jubilación. Además, a veces un misionero trabaja en un país pero se retira en otro diferente, donde el nivel de vida es diferente. Sin embargo, la iglesia es responsable de que se cubran las necesidades diarias de los misioneros, pastores y trabajadores jubilados.
Vuestro apoyo es muy importante en esta área. Dios conceda corazones generosos. Recuerden las palabras del Señor en el Salmo 82:3, “Defiende al pobre y al huérfano: haz justicia al afligido y al necesitado”. Se promete una bendición especial a todos los que respetan y proporcionan sustento para los ancianos y los necesitados.
Dios bendiga a cada colaborador y aporte y los incremente con sus bondades.

–Tzvetan Petkov
Presidente de la Asociación General

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