8. El llamado de Jesús2018-06-08T13:30:42+00:00

Sábado, 24 de Noviembre 2018

El llamado de Jesús

“Puede haber defectos notables en el carácter de un individuo, y sin embargo, cuando éste llega a ser un verdadero discípulo de Jesús, el poder de la gracia divina lo convierte en una nueva criatura. El amor de Cristo lo transforma, lo santifica, pero cuando las personas profesan ser cristianas y su religión no las hace mejores hombres y mujeres en todas las relaciones de la vida—representantes vivos de Cristo en disposición y carácter—no son de él” (La Edificación del Carácter, pág. 53).

1.     Cuando Dios le llamó a ser su discípulo, ¿estaba Mateo buscando trabajo o ya lo tenía? ¿Presentó excusas para rechazar el llamado como otros hicieron? ¿Qué demuestra el hecho que inmediatamente dejó su labor y siguió al Maestro?
    Mateo 9:9. 9Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.
    Marcos 2:13, 14. 13Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. 14Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

“Cuando Cristo llamó a sus discípulos para que le siguieran, no les ofreció halagüeñas perspectivas para esta vida. No les prometió ganancias ni honores mundanales, ni tampoco hizo estipulación alguna acerca de lo que recibirían. A Mateo, que estaba sentado cobrando impuestos, el Salvador le dijo: ‘Sígueme. Y se levantó, y le siguió.’ Mateo 9:9. Antes de prestar sus servicios, Mateo no aguardó para re-clamar salario seguro, equivalente a la cantidad que recibía en su ocupación anterior. Sin preguntar nada ni vacilar, siguió a Jesús. Le bastaba estar con el Salvador, para poder oír sus palabras y unirse a él en su obra” (Obreros Evangélicos, pág. 118).

Honrados por la presencia del Maestro
2.    ¿Cuán grande fue el gozo de Mateo cuando el Señor le llamó a ser uno de sus discípulos? ¿En honor a quién preparó este discípulo una fiesta? ¿Quiénes estaban presentes?
    Lucas 5:29. 29Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos.
    Mateo 9:10. 10Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.
    Marcos 2:15. 15Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido.

“Cuando era invitado a una fiesta, Cristo aceptaba la invitación para poder sembrar la simiente de la verdad en el corazón de los presentes mientras estuviera sentado a la mesa. Él sabía que la simiente así sembrada brotaría y produciría fruto. Sabía que algunos de los que estaban sentados a la mesa con él responderían luego a su llamamiento: ‘Sígueme’. Es nuestro el privilegio de estudiar los métodos de enseñanza de Cristo, mientras iba de un lugar a otro sembrando por doquiera la semilla de la verdad” (Evangelismo, pág. 47).

3.    De acuerdo a los escribas y fariseos, ¿era aceptable que Jesús como maestro se sentara y comiera con los publicanos y pecadores? Dirigiéndose a los discípulos, ¿qué objeción expresaron en su contra?
    Marcos 2:16. 16Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?
    Lucas 5:30. 30Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, dicien-do: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

“Era el Príncipe de los cielos, y, sin embargo, no escogió a sus discípulos de entre los sabios jurisconsultos, los gobernantes, los escribas o los fariseos. A todos éstos los pasó por alto porque se enorgullecían de su saber y su posición social. Estaban encastillados en sus tradiciones y supersticiones. Aquel que podía leer en todos los corazones eligió a unos humildes pescadores que se prestaban a ser enseñados. Comía con publicanos y pecadores, y andaba entre la plebe, no para rebajarse y ha-cerse rastrero con ella, sino para enseñarle sanos principios por medio de preceptos y ejemplo, y para elevarla por encima de su mundanalidad y vileza” (El Ministerio de Curación, pág. 149).

Viendo a otros y a uno mismo como Jesús
4.     ¿Qué pensaban los escribas y fariseos acerca de los publicanos, pecadores y aún de Jesús, que les dio la bienvenida?
    Lucas 7:34. 34Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

“Entre los funcionarios romanos que había en Palestina, los más odiados eran los publicanos. El hecho de que las contribuciones eran impuestas por una potencia extraña era motivo de continua irritación para los judíos, pues les recordaba que su independencia había desaparecido. Y los cobradores de impuestos no eran simplemente instrumentos de la opresión romana; cometiendo extorsiones por su propia cuenta, se enriquecían a expensas del pueblo. Un judío que aceptaba este cargo de mano de los romanos era considerado como traidor a la honra de su nación. Se le despreciaba como apóstata, se le clasificaba con los más viles de la sociedad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 238).

5.     ¿Cómo enfrentó Jesús la oposición? ¿Cuántas personas en el mundo están enfermas espiritualmente? Así pues, ¿cuál debería ser el mayor interés de cada discípulo?
    Mateo 9:12. 12Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

“Es cuando disfruta de prosperidad y los hombres hablan bien de usted que está en mayor peligro. Manténgase alerta porque será probado. Mi mayor temor ha sido que prospere demasiado y que no logre aprender que su dependencia debe estar solamente en Dios. Ha sido colocado en un puesto de la mayor confianza y honor, y ha estado en peligro de turbarse y olvidarse de confiar en Dios. Ha sido colocado donde puede ejercer una vasta influencia en favor del bien si mantiene su vista fija en la gloria de Dios. Su Padre celestial lo ama, y lo traerá a sí por medio de las pruebas que a usted le parecen tan severas” (Testimonios para la Iglesia, tomo 8, pág. 136).

Lo que el Señor desea
6.     ¿Qué prefiere Dios: sacrificio o misericordia? Por lo tanto, ¿cuál fue el propósito de Jesús al llamar a Mateo para ser su discípulo? ¿Aún está llamando a hombres y mujeres para ser sus seguidores?
    Mateo 9:13. 13Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
    Marcos 2:17. 17Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

“En su enseñanza Cristo intentó educar e instruir a los judíos para ver el objeto a ser abolido por el auténtico sacrificio de sí mismo, el sacrificio vivo. ‘Id,’ les dijo, ‘y aprended que significa misericordia quiero y no sacrificios.’ Presentó un carácter puro como de importancia suprema. Dejó a un lado toda pompa, solicitó fe que obra por amor y purifica el alma como la única cualificación para el reino de los cielos” (Fundamentals of Christian Education, pág. 398).
“Cristo comía tanto con los publicanos y pecadores como con los fariseos. Cuando era invitado a los hogares de los primeros, aceptaba su invitación. En esto ofendía a los escribas y fariseos que pensaban que un buen judío no debía olvidar las murallas de separación que la tradición había erigido. Pero para Dios no existen sectas ni nacionalidades. Cuando Cristo era acusado, respondía: ‘No he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento’. Se colocaba a sí mismo en el camino donde podía tener acceso a las almas que perecían, para plantar las semillas de verdad en esos corazones humanos; semillas que brotarían y darían fruto para la gloria de Dios” (Hijas de Dios, pág. 252).

7.    ¿Qué principio celestial seguía Jesús cuando elogió a alguien pertene-ciente a una clase social despreciada? ¿Qué hizo posible que Leví Mateo llegara a ser un discípulo, apóstol y evangelista?
    1 Corintios 1:27-29. 27Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29a fin de que nadie se jacte en su presencia.

“A esta clase pertenecía Leví Mateo, quien, después de los cuatro discípulos de Genesaret, fué el siguiente en ser llamado al servicio de Cristo. Los fariseos habían juzgado a Mateo según su empleo, pero Jesús vió en este hombre un corazón dispuesto a recibir la verdad. Mateo había escuchado la enseñanza del Salvador. En la medida en que el convincente Espíritu de Dios le revelaba su pecaminosidad, anhelaba pedir ayuda a Cristo; pero estaba acostumbrado al carácter exclusivo de los rabinos, y no había creído que este gran maestro se fijaría en él.
“Sentado en su garita de peaje un día, el publicano vió a Jesús que se acercaba. Grande fué su asombro al oírle decir: ‘Sígueme’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 238).

Estudio Adicional
“El Redentor no aceptará un servicio a medias. Diariamente el que trabaja para Dios debe aprender el significado de la entrega propia. Debe estudiar la Palabra de Dios, aprender su significado y obedecer sus preceptos. Así puede alcanzar el nivel de la excelencia cristiana. Día tras día Dios obra con él, perfeccionando el carácter que ha de subsistir en el tiempo de la prueba final. Y día tras día el creyente está verificando ante hombres y ángeles un experimento sublime, demostrando lo que el Evangelio puede hacer por los seres humanos caídos….
“Hoy día el Salvador nos llama, como llamó a Mateo, Juan y Pedro, a su obra. Si nuestros corazones han sido conmovidos por su amor, la cuestión de la compensación no ocupará el lugar supremo en nuestra consideración. Nos alegraremos de ser colaboradores de Cristo, y no temeremos confiar en su cuidado. Si confiamos en Dios para obtener fuerza, tendremos claras percepciones del deber y aspiraciones abnegadas; nuestra vida será regida por un propósito noble, que nos elevará por encima de motivos sórdidos” (Obreros Evangélicos, págs, 118, 119).

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