7. Discipulado y Compromiso2018-06-08T12:51:38+00:00

Sábado, 17 de Noviembre 2018

Discipulado y Compromiso

“Todos deberían aprender su lección de esto, en el sentido de que son individual-mente responsables ante Dios. Si aman a Dios con todo el corazón, serán sabios para la salvación. Harán su voluntad y su luz siempre será su gloria y no se apagará porque reconocen, temen y sirven a su Señor. La solemne obra que recae sobre cada ser consiste en considerar que es siervo de Jesucristo, solemnemente comprometido por sus votos bautismales a vestirse de la justicia de Cristo. ¿Seguíremos el ejemplo viviente del Señor Jesucristo?” (Cada Día con Dios, pág. 126).

Llevando nuestra cruz
1.     ¿Qué deben aceptar todos aquellos que siguen al Señor como sus discípulos? ¿Está limitada esta invitación sólo a los primeros doce discípulos?
    Mateo16:24. 24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
    Marcos 8:34. 34Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
    Lucas 9:23. 23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

“El Señor de la vida y la gloria no tuvo en cuenta su conveniencia o placer cuando dejó su puesto y elevada jerarquía para venir a ser varón de dolores y experimentado en quebranto, para aceptar la ignominia y la muerte a fin de librar al hombre de las consecuencias de su desobediencia. Jesús murió, no para salvar al hombre en sus pecados, sino de sus pecados. El hombre ha de abandonar el error de sus caminos, seguir el ejemplo de Cristo, tomar su cruz y seguirlo, negándose a sí mismo y obedeciendo a Dios a toda costa” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 247).
“… aprender primero el significado de la abnegación. La cruz de Cristo es la columna central sobre la cual descansa el ‘sobremanera alto y eterno peso de gloria.’ ‘Si alguno quiere venir en pos de mí—dijo Cristo,—niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.’ 2 Corintios 4:17; Mateo 16:24. Es la fragancia del amor para con nuestros semejantes lo que revela nuestro amor para con Dios. Es la paciencia en el servicio lo que otorga descanso al alma. Es mediante el trabajo humilde, diligente y fiel cómo se promueve el bienestar de Israel. Dios sostiene y fortalece al que desea seguir en la senda de Cristo” (Hechos de los Apóstoles, pág. 447).

2.     ¿Es posible ser uno de los discípulos de Jesús sin llevar nuestra cruz y seguirle? ¿Es suficiente, si pasa solo de vez en cuando?
    Lucas 14:27. 27Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
    Juan 8:31. 31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.

“El alma encuentra descanso sólo en abrigar la mansedumbre y humildad de corazón. La paz de Cristo nunca se encuentra donde reina el egoísmo. El alma no puede crecer en la gracia cuando es egocéntrica y orgullosa. Jesús asumió la posición que el hombre debe tomar a fin de que la paz de Cristo pueda morar en el corazón. Los que se han ofrecido a Cristo para llegar a ser sus discípulos deben negarse a sí mismos diariamente, tomar su cruz y seguir en las pisadas de Jesús. Deben ir adonde su ejemplo los conduzca” (Mente, Carácter y Personalidad, tomo 1, pág. 45).

El fracaso de los discípulos
3.     Cuando Jesús fue arrestado y maniatado, ¿qué hicieron los discípulos?
    Marcos 14:46, 50. 46Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. 50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
“Nada es tan ofensivo a la vista de Dios como el espíritu de suficiencia propia. La vida de Pedro ofrece un triste ejemplo que debiera ser una amonestación para todos los profesos seguidores de Cristo. El Salvador le había advertido fielmente acerca del peligro inminente pero, lleno de presunción y confianza propia, se jactó de su constante fidelidad y celo y declaró que estaba dispuesto a seguir a su Maestro hasta la prisión y la muerte. La prueba llegó para Pedro cuando estalló la tormenta sobre los discípulos debido a la humillación de su jefe. Dolorosas son las palabras trazadas por la pluma inspirada: ‘Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.’ Y el ardiente y celoso Pedro, el Pedro lleno de confianza propia negó repetidamente a su Señor. Después se arrepintió amargamente; pero este ejemplo debiera ser una amonestación para que todos nos guardemos de la confianza propia” (La Fe por la Cual Vivo, pág. 140).

4.    ¿Qué es imposible para aquel que no está dispuesto a seguirle y llevar cada día su cruz? ¿Qué hace ligero el yugo y la carga del Señor?
    Mateo 10:38; 11:29, 30. 38Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

“Todo interés mundano debe subordinarse a la gran obra de redención. Recordad que en las vidas de los seguidores de Cristo deben verse la misma devoción y la misma sujeción a la obra de Dios de cada interés social y de cada afecto terreno, como se vio en su vida. Siempre hay que dar el lugar, el más destacado, a las pretensiones de Dios. ‘El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí’. Mateo 10:37. La vida de Cristo constituye nuestro libro de texto. Su ejemplo debe inspirarnos a desplegar un esfuerzo incansable y abnegado para el bien de otros” (Consejos sobre Mayordomía Cristiana, pág. 57).
“Muchos sienten el anhelo de poseer algún talento especial con que hacer una obra maravillosa, mientras pierden de vista los deberes que tienen a mano,… El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad. No es la posesión de talentos magníficos lo que nos habilita para prestar un servicio acepta-ble, sino el cumplimiento concienzudo de los deberes diarios, el espíritu contento, el interés sincero y sin afectación por el bienestar de los demás. En la suerte más humilde puede hallarse verdadera excelencia. Las tareas más comunes, realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista de Dios” (Profetas y Reyes, pág.164).

Guíados por el Maestro
5.     ¿Quién guía a los discípulos que escuchan la voz del Maestro? ¿Qué sucede en el valle de sombras de muerte?
    Juan 10:3. 3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
    1 Pedro 2:21. 21Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
    Salmos 23:3, 4. 3Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

“El Gran Pastor se esfuerza lo indecible por llamar por su nombre a sus ovejas e invitarlas a seguir sus pasos. Busca al errante. Enciende el faro de su palabra para advertirlos del peligro. Les habla desde el cielo con advertencias y reprensiones y los invita a regresar a la senda correcta. Quiere ayudar al descarriado con su presencia y levantarlo cuando cae. Sin embargo, muchos se han adentrado tanto en la senda del pecado que no escuchan la voz de Jesús. Abandonan todo cuanto puede darles paz y seguridad, se rinden a un falso guía y, presuntuosamente, corren víctimas de una ciega confianza en ellos mismos y se alejan cada vez más de la luz y la paz, de la felicidad y el sosiego” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 494).
“Jesús, el Redentor del mundo, conoce por nombre a todos sus hijos, y la gloria de Dios vendrá sobre aquellos que creen… Los que contemplan a Jesús, se transforman a su imagen, se asimilan con su naturaleza, y la gloria de Dios que brilla en la faz de Jesús se refleja en la vida de sus seguidores. Más y más el cristiano se transforma de gloria en gloria… Cuanto más contempla a Cristo, le ama y vuelve a mirar, y cuanta más luz, amor y gloria percibe en Cristo, tanto más aumenta su luz…” (A Fin de Conocerle, pág. 61).

6.     Además de escuchar su voz, ¿qué hacen sus discípulos? ¿Qué heredarán aquellos que han dejado sus hogares para seguír al Maestro en su servicio?
    Juan 10:27. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.
    Mateo 19:29. 29Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

“… el Señor conducirá a su pueblo; porque Él dice que sus ovejas lo seguirán si oyeren su voz, pero que no seguirán a un extraño. Entonces, nos resulta apropiado comprender cabalmente las Escrituras. Y no necesitaremos inquirir si otros tienen la verdad, porque se echará de ver en sus caracteres” (Fe y Obras, pág. 56).
“‘Conozco mis ovejas’ ¿Cómo se convierten las almas en ovejas de Cristo? Eligiendo recibirle. Pero Cristo las ha elegido antes. Conocía a cada una que responde-ría a su invitación y conocía a cada una que se inclinaría a recibirlo, pero que, debido a la oposición de las influencias populares, se apartaría de él. Juan dice a todos: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’ Juan 1:29. Los que oyeron la voz y contemplaron a Jesús como al Cordero de Dios, creyeron en él y llegaron a ser su propiedad por su propia elección. Pero… su elección de Jesús fue en respuesta a la invitación de él. El amor de Jesús nos fue expresado antes de que lo amáramos…” (A Fin de Conocerle, pág. 53).

Con el Cordero en el monte de Sion
7.    Un día, ¿dónde se encontrarán aquellos que siguen al Cordero en su vida aquí en la tierra?
    Apocalipsis 14:4. 4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.

“El Señor tiene un pueblo en la tierra que sigue al Cordero por doquiera que vaya. Tiene sus millares que no han doblado la rodilla ante Baal. Los tales estarán de pie junto a él en el monte de Sion. Pero deben permanecer en esta tierra resguardados con toda la armadura, listos para ocuparse en el trabajo de salvar a aquellos que están a punto de perecer” (En Lugares Celestiales, pág. 300).
“Hemos de seguir al Cordero de Dios dondequiera que vaya. Ha de escogerse su dirección y avaluarse su compañía por sobre toda compañía de amigos mundanos” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 176).
“Seguirán al Cordero en las cortes celestiales sólo si lo siguen aquí… No debemos seguir a Cristo a intervalos o caprichosamente, solamente cuando ello sea para nuestra conveniencia. Debemos optar por seguirlo. En la vida diaria, debemos seguir su ejemplo, como el rebaño sigue confiadamente a su pastor. Debemos seguirlo con sufrimiento por su causa, diciendo a cada paso: ‘Aunque él me matare, en él espe-raré’ Job 13:15. La regla de su vida debe ser nuestra experiencia. Y cuando tratemos de ser como él y mantengamos nuestros deseos en conformidad con su voluntad, lo daremos a conocer” (En Lugares Celestiales, pág. 300).

Estudio adicional
“¡Cuán fácil sería el camino que lleva al cielo si no exigiera la abnegación o la cruz! ¡Cómo se apresurarían los mundanos a correr hacia el camino, y cómo viajarían los hipócritas por él en número incontable! Gracias a Dios por la cruz y por la abnegación. La ignominia y la vergüenza que nuestro Salvador soportó por nosotros no es demasiado humillante para aquellos salvados por la compra de su sangre. Verdaderamente el cielo resulta barato.
“Muchos serían seguidores de Cristo si él descendiera de la cruz y se presentara ante ellos en la forma en que ellos desean. Si viniera con riquezas y placeres, muchos lo recibirían alegremente, y se apresurarían a coronarlo como el Señor de todo. Si sólo pusiera a un lado su humillación y sus sufrimientos y exclamara: ‘El que quiere venir en pos de mí, agrádese a sí mismo y goce del mundo y será mi discípulo’, multitudes creerían en él” (Nuestra Elevada Vocación, pág. 290).

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