6. Amor y Servicio por el Maestro

6. Amor y Servicio por el Maestro2018-06-08T12:47:34+00:00

Sábado, 10 de Noviembre 2018

Amor y Servicio por el Maestro

“Se necesita grandemente labor personal. Muchas, muchas almas podrían salvarse si aquellos que pretenden ser seguidores de Cristo trabajaran como Él lo hizo sin complacerse a sí mismos, sino glorifican a Dios, actuando como misioneros mostrando amor genuino por el Maestro, haciendo todo uso posible de los talentos confiados. Por la naturaleza misma de la obra en las líneas de Cristo, los que la hagan perderán la vista de sí mismos. Se nos llama a amar a las almas como Cristo las ama y para poder sentir el peso de las almas para que los pecadores se conviertan. Presente el incomparable amor de Cristo. Ocúltense a sí mismo de la vista” (Review and Herald, 21 de Junio 1898).

El Maestro ama profundamente a sus discípulos
1.     ¿Qué fuertes vínculos tiene Jesús con sus discípulos? ¿Cuán grande era su amor por ellos y aún lo es hoy?
Juan 13:34; 15:12, 13. 34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 12Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

“Su primer mandato, cuando estuvo a solas con ellos en el aposento alto, fué: ‘Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros.’ Para los discípulos, este mandamiento era nuevo; porque no se habían amado unos a otros como Cristo los había amado. El veía que nuevas ideas e impulsos debían gobernarlos; que debían practicar nuevos principios; por su vida y su muerte iban a recibir un nuevo concepto del amor. El mandato de amarse unos a otros tenía nuevo significado a la luz de su abnegación. Toda la obra de la gracia es un continuo servicio de amor, de esfuerzo desinteresado y abnegado. Durante toda hora de la estada de Cristo en la tierra, el amor de Dios fluía de él en raudales incontenibles. Todos los que sean dotados de su Espíritu amarán como él amó. El mismo principio que animó a Cristo los animará en todo su trato mutuo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 631).

2.     ¿Qué nos relatan las Sagradas Escrituras acerca del amor del Salvador por sus discípulos poco antes de su terrible agonía en Getsemaní?
    Juan 13:1. 1Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

“Cristo sabía que para él había llegado el tiempo de partir del mundo e ir a su Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Estaba ahora en la misma sombra de la cruz, y el dolor torturaba su corazón. Sabía que sería abandonado en la hora de su entrega. Sabía que se le daría muerte por el más humillante procedimiento aplicado a los criminales. Conocía la ingratitud y crueldad de aquellos a quienes había venido a salvar. Sabía cuán grande era el sacrificio que debía hacer, y para cuántos sería en vano. Sabiendo todo lo que le esperaba, habría sido natural que estuviese abrumado por el pensamiento de su propia humi-llación y sufrimiento. Pero miraba como suyos a los doce que habían estado con él y que, pasados el oprobio, el pesar y los malos tratos que iba a soportar, habían de quedar a luchar en el mundo. Sus pensamientos acerca de lo que él mismo debía sufrir estaban siempre relacionados con sus discípulos. No pensaba en sí mismo. Su cuidado por ellos era lo que predominaba en su ánimo” (El Deseado de Todas las Gentes,pág. 599).

El amor de los discípulos por su Maestro
3.     ¿Qué podemos decir acerca del amor de una persona hacia su Maestro, si le coloca en segundo o tercer lugar? ¿Qué amor, únicamente, es digno de Él? ¿Podemos decir que nuestro amor supremo es para el Señor?
    Mateo 10:37. 37El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
    Lucas 14:26. 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

“Pero para aceptar la invitación a la fiesta del Evangelio, debían subordinar sus intereses mundanos al único propósito de recibir a Cristo y su justicia. Dios lo dio todo por el hombre, y le pide que coloque el servicio del Señor por encima de toda consideración terrenal y egoísta. No puede aceptar un corazón dividido. El corazón que se halla absorto en los afectos terrenales no puede rendirse a Dios.
“La lección es para todos los tiempos. Hemos de seguir al Cordero de Dios don-dequiera que vaya. Ha de escogerse su dirección y avaluarse su compañía por sobre toda compañía de amigos mundanos. Cristo dice: ‘El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí’ Mateo 10:37” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 176).

4.     ¿Cuál es una clara señal que una persona ama al Maestro con todo su corazón? ¿Qué seguirá automáticamente?
    Juan 14:21. 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

“Nadie puede amar supremamente a Dios, y transgredir uno de sus mandamientos. El corazón suavizado y subyugado por la belleza del carácter de Cristo, y controlado por las puras y elevadas normas que él nos ha dado, pondrá en práctica lo que ha aprendido del amor, y seguirá a Jesús en humilde obediencia. El poder vivo de la fe se revelará a sí mismo en actos de amor.
“¿Qué evidencia tenemos de que poseemos el amor puro, sin mezcla? Dios ha establecido una norma: sus mandamientos. ‘El que tiene mis mandamientos, y los guarda, es el que me ama’ Juan 14:21. Las palabras de Dios deben tener una morada en nuestros corazones” (Nuestra Elevada Vocación, pág. 75).

5.     ¿Qué pregunta hizo el Señor al discípulo que le negó en la tentación? ¿Cuál fue la respuesta?
    Juan 21:15. 15Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.

“Esta pregunta escudriñadora del corazón era necesaria en el caso de Pedro y es necesaria en nuestro caso. La obra de restauración nunca puede ser completa a menos que se llegue a las raíces del mal. Una y otra vez los brotes han sido cortados, mientras se ha dejado la raíz de la amargura para que crezca y contamine a muchos; pero hay que ir a la misma raíz del mal escondido…” (Conflicto y Valor, pág. 322).
“Después que Pedro fué inducido a negarse a sí mismo y a depender en absoluto del poder divino, recibió su llamamiento a trabajar como subpastor. Cristo había dicho a Pedro, antes que le negara: ‘Y tú, una vez vuelto (convertido, V.T.A.), confirma a tus hermanos’ Lucas 22:32. Estas palabras indicaban la obra extensa y eficaz que este apóstol debía hacer en lo futuro en favor de aquellos que aceptaban la fe.
“Su experiencia personal con el pecado, el sufrimiento y el arrepentimiento, lo habían preparado para esa obra. Mientras no reconoció sus debilidades, no pudo conocer la necesidad que tenían los creyentes de depender de Cristo. En medio de la tormenta de la tentación había llegado a comprender que el hombre solamente puede caminar seguro cuando pierde toda confianza en sí mismo y la deposita en el Salvador” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 410).

6.     ¿Qué le confió Jesús a Pedro después que firmemente confirmó su amor? ¿Qué misión similar confía el Señor a todos aquellos que le aman?
    Juan 21:16. 16Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.

“Cristo mencionó a Pedro solamente una condición de servicio: ‘¿Me amas?’ Esa es la calificación indispensable…. El amor de Cristo no es una emoción intermitente, sino un principio viviente, el cual se manifestará como poder permanente en el corazón…
“La manera en que el Salvador trató con Pedro tenía una lección para él y sus hermanos. Aunque Pedro había negado a su Señor, el amor que Jesús tenía hacia él nunca vaciló. Y al aceptar el apóstol la responsabilidad de ministrar la palabra a otros, debía reprender al transgresor con paciencia, simpatía y amor perdonador. Recordando su propia debilidad y fracaso, debía tratar a las ovejas y corderos encomendados a su cuidado con tanta ternura como Cristo le había tratado a él” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 411).

La prueba de amor
7.     ¿Por qué el Señor le preguntó a Pedro tres veces lo mismo? ¿Cuál sería nuestra respuesta en similares circunstancias? Como sus discípulos, ¿cómo nos sentiríamos si alguien nos conduce a un lugar al que no queremos ir?
    Juan 21:17-19. 17Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. 19Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.

“Cuando por tercera vez Cristo preguntó a Pedro: ‘¿Me amas?’ la sonda llegó al fondo del alma. Reprendido por su propia conciencia, Pedro cayó sobre la Roca, diciendo: ‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo’.
“Esta es la obra que está delante de cada alma que ha deshonrado a Dios y entristecido el corazón de Cristo al negar la verdad y la justicia. Si el alma examinada soporta el proceso de prueba sin que el yo despierte a la vida sintiéndose herido y ultrajado bajo la prueba, ese cuchillo agudo revela que el alma está realmente muerta al yo, mas viva para Dios….
“Pedro tenía ahora la humildad suficiente para comprender las palabras de Cristo, y sin dudar más, el discípulo que había sido inquieto, jactancioso, presuntuoso se volvió sumiso y contrito. Siguió de veras a su Señor: el Señor al cual había negado. El pensamiento de que Cristo no lo había negado ni rechazado era para Pedro luz, consuelo y bendición. Sintió que podía elegir ser crucificado, pero debía serlo cabeza abajo. Y aquel que tan estrechamente fue participante de los sufrimientos de Cristo será también participante de su gloria cuando él ‘se sentará en su trono de gloria’” (Conflicto y Valor, pág. 322).

Estudio adicional
“A cada miembro de iglesia que se ha convertido verdaderamente se le debe dar algún trabajo. Job declaró, ‘la causa que no conocía, indagaba’. Debe darse consideración a lo que significa el servicio a Dios. Significa que debemos hacer el mismo ministerio de Cristo cuando estaba en este mundo. En esta obra, seamos ricos o pobres, somos llamados a llevar el yugo de Cristo y aprender de Él a ser mansos y humildes de corazón. Debe dedicarse más a la obra de presentar a Cristo desde el púlpito, abriendo los oráculos de Dios a las iglesias. No deben aislarse, sino visitar familias, hablando, orando, exhortando, animando aquellos que necesitan valor y presentándoles un ‘así dice el Señor’ para enfrentar cualquier causa de deficiencia. En general muy poco de esta obra se ha hecho. Se necesita grandemente labor personal” (Review and Herald, 21 de Junio 1898).

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