4.  Verdadero Discipulado2018-06-08T12:38:16+00:00

Dar lectura al Informe Misionero de la Universidad en la Unión Filipina.

Sábado, 27 de Octubre 2018

Verdadero Discipulado

“La obediencia es la prueba del discipulado. La observancia de los mandamientos es lo que prueba la sinceridad del amor que profesamos. Cuando la doctrina que aceptamos destruye el pecado en el corazón, limpia el alma de contaminación y produce frutos de santidad, entonces podemos saber que es la verdad de Dios. Cuando en nuestra vida se manifiesta benevolencia, bondad, ternura y simpatía; cuando el gozo de realizar el bien anida en nuestro corazón; cuando ensalzamos a Cristo, y no al yo, entonces podemos saber que nuestra fe es correcta. ‘Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos’ 1 Juan 2:3” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág.123).

Te seguiré
1.     ¿Qué expresión de discipulado y aparente entrega pronunció un hombre ante Jesús? ¿Era una persona común como los otros discípulos?
Lucas 9:57. 57 Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.
    Mateo 8:19. 9 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

“Mientras Jesús estaba preparando a los discípulos para su ordenación, un hombre que no había sido llamado se presentó con insistencia entre ellos. Era Judas Iscariote, hombre que profesaba seguir a Cristo y que se adelantó ahora para solicitar un lugar en el círculo íntimo de los discípulos. Con gran fervor y aparente sinceridad, declaró: ‘Maestro, te seguiré a donde quiera que fueres.’ Jesús no le rechazó ni le dió la bienvenida, sino que pronunció tan sólo estas palabras tristes: ‘Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.’ Judas creía que Jesús era el Mesías; y uniéndose a los apóstoles esperaba conseguir un alto puesto en el nuevo reino, así que Jesús se proponía desvanecer esta esperanza declarando su pobreza” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 260).

2.     Considerando la respuesta que Jesús dirigió a este hombre, en lugar de aceptarlo inmediatamente como discípulo y quizás hacerle algunas promesas, ¿cómo le hizo saber que no podía esperar ningún beneficio material de su relación con Jesús?

 Lucas 9:58. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

“El Salvador no vivió para agradarse… No tuvo un hogar en este mundo, sólo el que le proveyeron la bondad de sus amigos, y sin embargo, estar en su presencia era el cielo. Día tras día afrontó pruebas y tentaciones, pero no cayó ni se desanimó. Siempre era paciente y alegre, y los afligidos lo saludaban como un mensajero de vida y paz y salud. Su vida no tuvo nada que no fuera puro y noble…” (Refléjando a Jesús, pág. 29).
“Jesús vino a este mundo en humildad. Era de familia pobre. La Majestad de los cielos, el Rey de gloria, el Jefe de las huestes angélicas, se rebajó hasta aceptar la humanidad y escogió una vida de pobreza y humillación. No tuvo oportunidades que no tengan los pobres. El trabajo rudo, las penurias y privaciones eran parte de su suerte diaria. ‘Las zorras tienen cuevas—decía,—y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza’ Lucas 9:58” (El Ministerio de Curación, pág. 149).

3.     ¿Qué apelo dirigió Jesús a otra persona? ¿Qué reveló la respuesta? ¿Era posible asistir primero al funeral de su padre y después seguir al Maestro?
Lucas 9:59. 59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.
    Mateo 8:21. 21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.

“La puntualidad y la decisión en la obra de Dios son fundamentales. Las demoras son virtuales derrotas. Los minutos son de oro y deben ser aprovechados de la mejor manera posible. Las relaciones terrenales y los intereses personales siempre deberían ser secundarios. Nunca deberíamos permitir que la causa de Dios sufra en lo más mínimo por causa de nuestros amigos terrenales o nuestros parientes más queridos” (Mente, Carácter y Personalidad, tomo 2, pág. 621).
“Ningún lazo ni consideración terrenal debiera pesar ni siquiera por un momento en la balanza contra el deber a la causa y la obra de Dios. Jesús cortó su conexión con todas las cosas para salvar a un mundo perdido, y requiere de nosotros una consagración plena y completa. Hay sacrificios que deben hacerse para favorecer los intereses de la causa de Dios. El sacrificio de los sentimientos es el más agudo que se requiere de nosotros; sin embargo después de todo es un sacrificio pequeño” (Testimonios para la Iglesia, tomo 3, pág. 548).

Primera prioridad
4.    ¿Qué era más urgente? En nuestras decisiones personales, ¿concedemos prioridad a la predicación del reino de Dios, como declaró Jesús, o a nuestras propias necesidades?
    Mateo 8:22. 22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.
    Lucas 9:60. 60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.

“Cuando las almas se están decidiendo en favor o en contra de la verdad os ruego que no permitáis que se os aleje de vuestro campo de labor. No lo abandonéis al enemigo aunque, podríamos decir, haya un muerto en vuestra casa. Cristo dijo: ‘Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos’ Mateo 8:22. Si tan sólo pudieseis ver la importancia de la obra tal como se me ha presentado, sacudiríais la parálisis que afecta a muchos, y habría una resurrección de los muertos y un surgimiento a la vida a través de Jesucristo…
“Si ocupamos decididamente nuestra posición como obreros de Dios y si decimos: ‘El Señor nos ha dado un mensaje y no podemos ser centinelas fieles a menos que permanezcamos en nuestros puestos del deber; llevaremos a cabo la obra a toda costa’, entonces descubriremos que los ángeles de Dios ministrarán a nuestras fami-lias en el hogar y dirán al enemigo: ‘Retírate’” (Evangelismo, pág. 475).

5.     ¿Qué otro llamado dirigió el Señor a otra persona? Habiendo aceptado la invitación del Maestro, ¿qué podemos pensar acerca de la solicitud de una breve postergación?
 Lucas 9:61. 61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.

“Deben ser conscientes del valor del tiempo. No sois excusados por dejar lo mas importante, por no ser una labor agradable, esperando poder dejar de hacerlo o pensando que será menos desagradable mientras ocupáis vuestro tiempo con asuntos más placenteros no tan importantes. Primero deben hacer la obra que debe cumplirse y que envuelve intereses vitales de la causa y sólo tomar lo menos importante hasta que lo más esencial ya se ha cumplido. Puntualidad y decisión en la obra y causa de Dios son altamente esenciales. Postergaciones son virtualmente defectos. Los minutos son dorados y deben ser mejorados de la mejor manera posible. Las relaciones terrenales y los intereses personales siempre deben ser secundarios. Nunca la causa de Dios debe sufrir, en ningún detalle, por causa de nuestros amigos terrenos o queridos familiares” (Testimonies for the Church, tomo 3, págs. 499, 500).

No retires la mano del arado
6.     Ya que había aceptado el llamado del Maestro, ¿no podía Él aceptar esta simple petición? ¿Cómo lo consideró Jesús?
    Lucas 9:62; 16:13. 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. 13Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

“El Señor requiere una lealtad tan suprema, individual e indivisa que la más sagrada de las relaciones debe subordinarse a ésta.
“Y otro dijo: Me he casado y por eso no puedo ir’ Lucas 14:20” (Living by Principle, págs. 26, 27).
“Las súplicas de afecto y amor, los anhelos de amistad no te conmoverán para abandonar la verdad y el deber; no sacrificarás el deber a la inclinación” (Mensajes para los Jóvenes, pág. 309).
“Ningún lazo ni consideración terrenal debiera pesar ni siquiera por un momento en la balanza contra el deber a la causa y la obra de Dios” (Testimonios para la Iglesia, tomo 3, pág. 548).

Preguntas para meditar
•    Después de leer las tres respuestas que Jesús dio a aquellos llamados a ser discípulos, ¿qué clara diferencia existe entre el concepto humano de discipulado y el de Jesús?
•    Por lo tanto, ¿qué debemos hacer?
•    De acuerdo a Jesús, ¿necesitamos simplemente cambiar nuestras ideas o colocar nuestra mano en el arado y dedicarnos a su obra?

Esforzándose por el máximo desarrollo
7.     ¿Qué debe ocupar la primera prioridad, nuestros intereses o los del reino de Dios? ¿Qué revelan nuestras elecciones?
    Filipenses 3:13. 13Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante
    2 Timoteo 2:3-5. 3Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

“Pablo hacía muchas cosas. Era un sabio maestro. Sus muchas cartas están llenas de lecciones instructivas que exponen principios correctos. Trabajaba con sus manos, porque era fabricante de tiendas, y de esta manera ganaba el pan de cada día. Sentía una pesada responsabilidad por las iglesias. Luchaba muy fervientemente para mostrarles [a los miembros] sus errores, a fin de que pudieran corregirlos y no ser engañados y alejados de Dios. Siempre trataba de ayudarles en sus dificultades; y sin embargo declara: ‘Una cosa hago’… Las responsabilidades de su vida eran muchas, sin embargo siempre mantenía frente a él esa ‘una cosa’. La sensación constante de la presencia de Dios lo obligaba a mantener su vista mirando siempre a Jesús, el Autor y Consumador de su fe” (Conflicto y Valor, pág. 353).

Estudio adicional
“Si alguno quiere venir en pos de mí—dijo Cristo,—niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame’” Mateo 16:24. La abnegación y el sacrificio caracterizarán la vida del cristiano.
“El gran propósito que le constreñía a avanzar ante las penalidades y dificultades, debe inducir a cada obrero cristiano a consagrarse enteramente al servicio de Dios. Se le presentarán atracciones mundanales para desviar su atención del Salvador, pero debe avanzar hacia la meta, mostrando al mundo, a los ángeles y a los hombres que la esperanza de ver el rostro de Dios es digna de todo el esfuerzo y sacrificio que demanda el logro de esta esperanza” (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 417, 386).