2. “Ven y Ve”2018-06-07T18:43:16+00:00

Sábado, 13 de Octubre 2018

“Ven y Ve”

“Cuando renuncies a tu voluntad propia, a tu sabiduría propia y aprendas de Cristo, hallarás admisión en el reino de Dios. Él requiere una entrega entera y sin reservas. Entrégale tu vida para que él la ordene, modele y disponga. Toma su yugo sobre tu cuello. Sométete para ser guiado y enseñado por él. Aprende que a menos que seas como un niñito, nunca podrás entrar en el reino de los cielos.
“Morar en Cristo es elegir únicamente el carácter de Cristo, de modo que los intereses de él se identifiquen con los tuyos. Mora en él para ser y hacer sólo lo que él quiere. Estas son las condiciones del discipulado, y a menos que las cumplas, nunca podrás hallar descanso. El descanso está en Cristo. No puede existir lejos de él” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 129).

Oyendo el testimonio y decidiendo seguirle
1.     ¿Qué profundo interés demostraron dos de los discípulos de Juan el Bautista tras la indicación de Jesús como el Cordero de Dios? ¿Cuán significativo es el título con el que se refirió al Señor?
Juan 1:35-38. 35El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

“Dejando a Juan, se fueron en pos de Jesús. Uno de ellos era Andrés, hermano de Simón; el otro Juan, el que iba a ser el evangelista. Estos fueron los primeros discípulos de Cristo. Movidos por un impulso irresistible, siguieron a Jesús, ansiosos de hablar con él, aunque asombrados y en silencio, abrumados por el significado del pensamiento: ‘¿Es éste el Mesías?’
“Jesús sabía que los discípulos le seguían. Eran las primicias de su ministerio, y había gozo en el corazón del Maestro divino al ver a estas almas responder a su gracia. Sin embargo, volviéndose, les preguntó: ‘¿Qué buscáis?’ Quería dejarlos libres para volver atrás, o para expresar su deseo.
“Ellos eran conscientes de un solo propósito. La presencia de Cristo llenaba su pensamiento. Exclamaron: ‘Rabbí, … ¿dónde moras?’ En una breve entrevista, a ori-llas del camino, no podían recibir lo que anhelaban. Deseaban estar a solas con Jesús, sentarse a sus pies, y oír sus palabras” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 112).

2.     ¿Cuánto tiempo estuvieron con Él? ¿Quién siguió a Jesús sin haber sido llamado?
Juan 1:39, 40. 39Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. 40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.

“Si Juan y Andrés hubiesen estado dominados por el espíritu incrédulo de los sacerdotes y gobernantes, no se habrían presentado como discípulos a los pies de Jesús. Habrían venido a él como críticos, para juzgar sus palabras. Muchos cierran así la puerta a las oportunidades más preciosas. No sucedió así con estos primeros discípulos. Habían respondido al llamamiento del Espíritu Santo, manifestado en la predicación de Juan el Bautista. Ahora, reconocían la voz del Maestro celestial. Para ellos, las palabras de Jesús estaban llenas de refrigerio, verdad y belleza. Una iluminación divina se derramaba sobre las enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento. Los multilaterales temas de la verdad se destacaban con una nueva luz….
“El discípulo Juan era de afectos sinceros y profundos, aunque de naturaleza contemplativa. Había empezado a discernir la gloria de Cristo, no la pompa mundanal, ni el poder que se le había enseñado a esperar, sino la ‘gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad’ Juan 1:14. Estaba absorto en la contemplación del maravilloso tema” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 112, 113).

3.     ¿Quién consideraban estos hombres que era Jesús? ¿Preservó Andrés el gran descubrimiento para sí mismo o lo compartió con otros?
Juan 1:41,42. 41Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).42Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).
“Andrés trató de impartir el gozo que llenaba su corazón. Yendo en busca de su hermano Simón, exclamó: ‘Hemos hallado al Mesías.’ Simón no se hizo llamar dos veces. Él también había oído la predicación de Juan el Bautista, y se apresuró a ir al Salvador. Los ojos de Jesús se posaron sobre él, leyendo su carácter y su historia. Su naturaleza impulsiva, su corazón amante y lleno de simpatía, su ambición y confianza en sí mismo, la historia de su caída, su arrepentimiento, sus labores y su martirio: el Salvador lo leyó todo, y dijo: ‘Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Piedra)’
“Todos los que se han consagrado a Dios serán conductos de luz. Dios los hace agentes suyos para comunicar a otros las riquezas de su gracia. Su promesa es: ‘Y daré a ellas, y a los alrededores de mi collado, bendición; y haré descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendición serán’ Ezequiel 34:26” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 113, 115).

La invitación del Maestro
4.     ¿A quién encontró Jesús el próximo día y le invitó personalmente a seguirle y ser su discípulo?
Juan 1:43, 44. 43El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.

“Felipe obedeció al mandato, y en seguida se puso también a trabajar para Cristo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág.113).
“Los que ocupan puestos elevados pueden desviar a otros. Aun los más sabios se equivocan; los más fuertes pueden vacilar y tropezar. Es necesario que la luz del cielo se derrame constantemente sobre nuestro sendero. Nuestra única seguridad estriba en confiar implícitamente nuestro camino a Aquel que dijo: ‘Sígueme’” (Patriarcas y Profetas, pág. 599).
“Todos no estamos constituidos de la misma manera. Las conversiones no son todas iguales. Jesús impresiona el corazón, y el pecador renace a una nueva vida. Con frecuencia, las almas han sido atraídas a Cristo sin una convicción impetuosa, sin quebrantamiento del alma, sin terrores de remordimiento. Contemplaron a un Salvador exaltado, y vivieron. Vieron la necesidad del alma, vieron la suficiencia del Salvador, lo que él demanda, oyeron su voz que decía: ‘Sígueme’, y se levantaron y lo siguieron. Esa conversión fue genuina y la vida religiosa fue tan decidida como fue la de otros que sufrieron la agonía de un violento proceso” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 208).

5.     Cuando llegó a ser discípulo de Jesús, ¿con quién compartió Felipe las noticias del gran descubrimiento? ¿Estaba Natanael dispuesto a aceptar lo escuchado o tenía reservas acerca de creer que Jesús era el Mesías?
Juan 1:45,46. 45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

“La vida de Jesús estuvo en armonía con Dios. Mientras era niño, pensaba y hablaba como niño; pero ningún vestigio de pecado mancilló la imagen de Dios en él. Sin embargo, no estuvo exento de tentación. Los habitantes de Nazaret eran proverbiales por su maldad. La pregunta que hizo Natanael: ‘¿De Nazaret puede haber algo de bueno?’ Juan 1:46, demuestra la poca estima en que se los tenía gene-ralmente. Jesús fué colocado donde su carácter iba a ser probado. Le era necesario estar constantemente en guardia a fin de conservar su pureza. Estuvo sujeto a todos los conflictos que nosotros tenemos que arrostrar, a fin de sernos un ejemplo en la niñez, la adolescencia y la edad adulta” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 52).

El Maestro conocía a los que llamaba
6.     ¿Cómo consideró Jesús la objeción de Natanael? ¿Cuán difícil le era entender como Jesús le conocía?
Juan 1:47, 48. 47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

“La oración que Natanael elevara provenía de un corazón sincero, y fué oída y contestada por el Maestro. El Señor lee los corazones de todos, y ‘la oración de los rectos es su gozo’ Proverbios 15:8. Él no tardará en oír a aquellos que le abran sus corazones, sin exaltar al yo, más sintiendo sinceramente su debilidad e indignidad” (Obreros Evangélicos, pág. 270).
“Nunca se deben estudiar las Sagradas Escrituras sin oración. Antes de abrir sus páginas debemos pedir la iluminación del Espíritu Santo, y ésta nos será dada. Cuando Natanael fué al Señor Jesús, el Salvador exclamó: ‘He aquí verdaderamente un israelita, en quien no hay engaño.’ Dícele Natanael: ‘¿De dónde me conoces?’ Y Jesús respondió: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, te vi.’ Así también nos verá el Señor Jesús en los lugares secretos de oración, si le buscamos para que nos dé luz y nos permita saber lo que es la verdad. Los ángeles del mundo de luz acompañarán a los que busquen con humildad de corazón la dirección divina” (El Camino a Cristo, pág. 91).

7.     ¿Cuál fue la maravillosa confesión de Natanael? Al seguir al Hijo de Dios, ¿qué experiencias confirmarían la fe de los discípulos?
Juan 1:49-51. 49Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

“Esta escalera representaba a Cristo, que había abierto la comunicación entre la tierra y el cielo. En su humillación, Cristo descendió hasta la misma profundidad de la desdicha humana, con simpatía y piedad por el hombre caído, que fue representado ante Jacob con el extremo de la escalera que descansaba sobre la tierra, mientras que su parte alta, que llegaba hasta el cielo, representa el poder divino de Cristo que se aferra del Infinito, y así comunica a la tierra con el cielo y al hombre finito con el Dios infinito. Mediante Cristo se abre la comunicación entre Dios y el hombre. Los ángeles pueden ir del cielo a la tierra con mensajes de amor para el hombre caído y para ministrar a los que serán herederos de salvación. Únicamente mediante Cristo los mensajeros celestiales ministran a los hombres” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 328).
“Firmemente clavada en la tierra, y extendiéndose hacia el cielo, hasta el trono de Dios, hay una escalera de refulgente esplendor. El Señor está en el extremo de ésta y su luz brilla en toda su longitud. Esta escalera es Cristo. Con cada peldaño que suben, se están aproximando paso a paso al compañerismo con los sufrimientos de Cristo y se están moldeando a la semejanza divina. Los ángeles de Dios están constantemente ascendiendo y descendiendo por esta gloriosa escalera….” (Alza Tus Ojos, pág. 254).

Estudio adicional
“Con el llamamiento de Juan, Andrés, Simón, Felipe y Natanael, empezó la fundación de la iglesia cristiana. Juan dirigió a dos de sus discípulos a Cristo. Entonces uno de éstos, Andrés, halló a su hermano, y lo llevó al Salvador. Luego Felipe fué llamado, y buscó a Natanael. Estos ejemplos deben enseñarnos la importancia del esfuerzo personal, de dirigir llamamientos directos a nuestros parientes, amigos y vecinos. Hay quienes durante toda la vida han profesado conocer a Cristo, y sin embargo, no han hecho nunca un esfuerzo personal para traer siquiera un alma al Salvador. Dejan todo el trabajo al predicador. Tal vez él esté bien preparado para su vocación, pero no puede hacer lo que Dios ha dejado para los miembros de la iglesia.
“Muchos han descendido a la ruina cuando podrían haber sido salvados, si sus vecinos, hombres y mujeres comunes, hubiesen hecho algún esfuerzo personal en su favor. Muchos están aguardando a que se les hable personalmente. En la familia misma, en el vecindario, en el pueblo en que vivimos, hay para nosotros trabajo que debemos hacer como misioneros de Cristo. Si somos creyentes, esta obra será nuestro deleite. Apenas se ha convertido uno cuando nace en él el deseo de dar a conocer a otros cuán precioso amigo ha hallado en Jesús. La verdad salvadora y santificadora no puede quedar encerrada en su corazón” (El Deseado de Todas las Gentes,págs.114, 115).

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