2. El Capitán del Ejército 

2. El Capitán del Ejército 2018-06-04T16:00:30+00:00

Sábado, 14 de Julio 2018 

El Capitán del Ejército 

“Como fieles soldados, en el ejercicio fervoroso y decidido, obedeciendo la orden del Capitán de nuestra salvación, hay gozo genuino, tal como el que no se puede obtener en ningún otro empleo. La paz de Cristo estará en el corazón del soldado fiel. Hay descanso para quien lleva el yugo de Jesús y levanta las cargas de Cristo. Parece una contradicción decir que no hay descanso, excepto para el que se encuentra en el servicio continuo y consagrado. Esto es verdad. La felicidad proviene de un servicio dispuesto y obediente, donde todos los poderes de nuestro ser se mueven en una feliz, saludable y armoniosa acción en obediencia a las órdenes de nuestro Capitán. Cuanto mayor sea la responsabilidad asignada a los soldados de Cristo, más se gozará en el amor del Salvador y su aprobación. El creyente encuentra libertad en la realización de las tareas más pesadas y más difíciles” (Recibiréis Poder, pág. 348).

El Capitán imparte órdenes
1.    ¿Quién dirige el conflicto espiritual?

1 Samuel 17:47. 47Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.
2 Crónicas 20:15. 15Y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
Salmos 48:14. 14Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aun más allá de la muerte.

“El pueblo que Dios está guiando debe aventurarse basado en su Palabra. Deben avanzar por fe. Hay verdades que se les ha confiado, que deben obedecer. La obra de Dios es agresiva. Nadie puede estar en una posición neutral y a la vez ser un soldado en el ejército del Señor. Dios tiene mandatos para su pueblo, y si están en estrecho contacto con él, oirán su voz y mantendrán el paso con su Capitán. Avanzarán en el conflicto para pelear las batallas del Señor. Pero aquellos que están en una posición indiferente, sin comprometerse, no ganarán victorias” (Alza Tus Ojos, pág. 337).

2.    ¿Quién representa al Capitán del ejército del Señor?
Juan 16:7, 13, 14. 7Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

“Los hijos de Dios deben cooperar con toda la hueste invisible de luz. En sus filas hay más que ángeles; el Espíritu Santo, el representante del Capitán del ejército del Señor, desciende a dirigir la batalla. Nuestras debilidades pueden ser muchas, nuestros errores y pecados numerosos, pero el perdón está a disposición de todos aquellos que, con corazón contrito, confiesen y abandonen sus pecados. Se enviarán ángeles de luz a fin de otorgarles toda la ayuda que sea necesaria” (Alza Tus Ojos, pág. 80).

El Capitán está siempre con su ejército
3.    Teniendo todo el poder y sabiendo que la batalla no será fácil, ¿qué promesa impartió Jesús a sus discípulos?
Mateo 28:18-20. 18Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Juan 14:18. 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

“Cristo no dijo a sus discípulos que su trabajo sería fácil. Les mostró la vasta confederación del mal puesta en orden de batalla contra ellos. Tendrían que luchar ‘contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires’ Efesios 6:12. Pero no se los dejaría luchar solos. Les aseguró que él estaría con ellos; y que si ellos avanzaban con fe, estarían bajo el escudo de la omnipotencia. Les ordenó que fuesen valientes y fuertes; porque Uno más poderoso que los ángeles estaría en sus filas: el General de los ejércitos del cielo. Hizo amplia provisión para la prosecución de su obra, y asumió él mismo la responsabilidad de su éxito. Mientras obedecieran su palabra y trabajasen en comunión con él, no podrían fracasar. Id a todas las naciones, les ordenó, id a las partes más alejadas del globo habitable, y estad seguros de que aun allí mi presencia estará con vosotros. Trabajad con fe y confianza; porque yo no os olvidaré nunca. Estaré siempre con vosotros, ayudándoos a realizar y cumplir vuestro deber, guiándoos, alentándoos, santificándoos, sosteniéndoos y dándoos éxito en hablar palabras que llamen la atención de otros al cielo” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 24).

4.     En respuesta a las oraciones fieles, ¿cómo interviene el Señor para salvar a sus discípulos?

Proverbios 16:7. 7Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.
Salmos 34:7. 7El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.
2 Reyes 6:15-17. 15Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? 16Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

“El Capitán de nuestra salvación fortalecerá a su pueblo para el conflicto en el cual deberá empeñarse. ¡Cuán a menudo, al oponer Satanás todas sus fuerzas a los que siguen a Cristo, y cuando la muerte los confrontaba, las fervientes oraciones, elevadas con fe, trajeron al capitán de la hueste del Señor al campo de la acción, cambiaron el curso de la batalla y libraron a los oprimidos.
“Ahora es el tiempo en que debemos unirnos estrechamente con Dios, para estar escondidos cuando el ardor de su ira se derrame sobre los hijos de los hombres” (Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 128).
“Si los hombres tuviesen la visión del cielo, verían compañías de ángeles pode-rosos en fuerza estacionados en torno de los que han guardado la palabra de la paciencia de Cristo. Con ternura y simpatía, los ángeles han presenciado la angustia de ellos y han escuchado sus oraciones. Aguardan la orden de su jefe para arrancarlos de su peligro… El precioso Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en que la necesitemos” (El Conflicto de los Siglos, págs. 688, 689, 691).

Espíritu de servicio
5.     ¿Con qué espíritu lucharán y laborarán sus soldados por aquellos que se encuentran bajo el estandarte de Jesús?
1 Pedro 4:10. 10Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
1 Corintios 12:4-7. 4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

“Y así sucede en el ejército del príncipe Emmanuel. Nuestro General, quien no perdió nunca una batalla, espera un servicio voluntario y fiel de parte de todo aquel que se alistó bajo su estandarte. En el conflicto final que se está riñendo ahora entre las fuerzas del bien y las huestes del mal, él espera que tomen parte todos, tanto miembros laicos como ministros. Todos los que se han alistado como soldados suyos han de prestar fielmente servicio como tropas siempre listas, con un vivo sentimiento de la responsabilidad que descansa sobre ellos individualmente” (Obreros Evangélicos,pág. 364).
“Los que fueron seleccionados para la obra de Dios han de ser hombres y mujeres fieles y genuinos, obreros a quienes Dios puede instruir, que han de impartir lo que ellos reciban, proclamando sin reserva la voluntad de Dios, señalando a todos con quienes se relacionen, cuál es el mejor camino. Los que son nuevas criaturas en Cristo nacen a un conflicto, a un esfuerzo y a una labor; nacen a una vida en la que deben enrolarse en la buena batalla de la fe. Siempre contarán a su alcance con un poder por el cual podrán obtener la victoria, un poder que los capacitará para ser más que vencedores ante las dificultades que encuentren” (Carta 150, 1900; Cristo Triunfante, pág. 311).

6.     ¿Qué caracteriza el espíritu de aquellos que siguen al Capitán celestial?
Lucas 9:23. 23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

“Cumplir con las tareas de un soldado significa esfuerzo. No siempre será el trabajo que nosotros, como milicias de Jesús, elegiríamos. Soportaremos incomodidades externas, dificultades y pruebas. Hay una guerra permanente que debe mantenerse contra los males y las inclinaciones de nuestros propios corazones naturales. No debemos escoger y seleccionar el trabajo que nos resulta más agradable; porque somos soldados de Cristo, y bajo su disciplina no podemos buscar nuestro propio placer. Tenemos que pelear las batallas del Señor con hombría. Hay enemigos que vencer, los cuales quieren conquistar el control de todas nuestras facultades.
“Nuestra propia voluntad debe morir; sólo Cristo ha de ser obedecido. El soldado en el ejército del Señor tiene que aprender a soportar dificultades, a negarse a sí mismo, a tomar su cruz y a seguir a donde su Capitán lo conduzca. Para la naturaleza humana, hay muchas tareas que serán duras de realizar; dolorosas para la carne y la sangre. Este desafío de someter al yo requiere un esfuerzo decidido y continuo. Al pelear la buena batalla de la fe obtendremos preciosas victorias, y estaremos echando mano de la vida eterna” (Recibiréis Poder, pág. 348).

El Capitán ha vencido al enemigo
7.    ¿Qué anima a aquellos que pelean la batalla?
Juan 16:33. 33Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Apocalipsis 17:14. 14Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

“Cristo no entregó su vida hasta que hubo cumplido la obra que había venido a hacer, y con su último aliento exclamó: ‘Consumado es’ 1 Juan 19:30. La batalla había sido ganada. Su diestra y su brazo santo le habían conquistado la victoria. Como Vencedor, plantó su estandarte en las alturas eternas. ¡Qué gozo entre los ángeles! Todo el cielo se asoció al triunfo de Cristo. Satanás, derrotado, sabía que había perdido su reino.
“El clamor, ‘Consumado es,’ tuvo profundo significado para los ángeles y los mundos que no habían caído. La gran obra de la redención se realizó tanto para ellos como para nosotros. Ellos comparten con nosotros los frutos de la victoria de Cristo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 706).

Estudio Adicional
“¿Cómo es el camino que nos lleva al cielo? ¿Es un camino lleno de conveniencias invitadoras? No, sino que es un sendero estrecho y aparentemente incómodo; es un camino donde hay conflictos, pruebas, tribulaciones y sufrimientos. Nuestro Capitán, Jesucristo, no nos ha ocultado nada concerniente a las batallas que debemos pelear. Despliega el mapa delante de nosotros y nos muestra el camino” (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 279).
“Los principados y las potestades de los cielos están contemplando la guerra que, en circunstancias aparentemente desalentadoras, están riñendo los siervos de Dios. Se verifican nuevas conquistas, se ganan nuevos honores a medida que los cristianos, congregándose en derredor del estandarte de su Redentor, salen a pelear la buena batalla de la fe. Todos los ángeles celestiales están al servicio de los humildes y creyentes hijos de Dios; y cuando el ejército de obreros canta aquí en la tierra sus himnos de alabanza, el coro celestial se une a él para tributar loor a Dios y a su Hijo.
“Necesitamos comprender más plenamente la misión de los ángeles. Sería bueno recordar que cada verdadero hijo de Dios cuenta con la cooperación de los seres celestiales. Ejércitos invisibles de luz y poder acompañan a los mansos y humildes que creen y aceptan las promesas de Dios; hay a la diestra de Dios querubines y serafines, y ángeles poderosos en fortaleza, ‘son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud’ Hebreos 1:14” (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 124, 125).

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