12. Llevando fruto2018-06-08T18:43:03+00:00

Sábado, 22 de Diciembre 2018

Llevando fruto

“El deseo del Señor es que sus seguidores crezcan en gracia, que su amor abunde más y más, que estén llenos de los frutos de justicia… Donde hay vida, habrá crecimiento y fructificación; pero a menos que crezcamos en la gracia, nuestra espiritualidad se empequeñecerá, será enfermiza, estéril. Solo mediante el crecimiento y la fructificación podemos cumplir el propósito de Dios para nosotros. Cristo dijo: ‘En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto’ Juan 15:8. A fin de llevar mucho fruto, debemos aprovechar al máximo nuestros privilegios. Debemos usar cada oportunidad que se nos concede para fortalecernos” (A Fin de Conocerle, pág. 164).

Esperando fruto
1.     En una parábola que Jesús relató, ¿qué tipo de planta tenía un hombre en su viña? ¿Qué se espera en forma natural en la estación adecuada? Lamentablemente, ¿qué comprobó durante tres años seguidos?
    Lucas 13:6, 7. 6Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. 7Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

“Dios no puede asociarse con aquellos que viven para su propia satisfacción y se dan la primera consideración. Los que obran así serán al fin los postreros. El pecado más incurable es el orgullo y la presunción. Estos defectos impiden todo crecimiento. Cuando un hombre tiene defectos de carácter y no lo sabe, cuando está tan lleno de suficiencia propia que no puede ver sus faltas, ¿cómo puede ser purificado? ‘Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos’ Mateo 9:12. ¿Cómo puede uno realizar progresos si se cree perfecto?
“Cuando un hombre a quien se cree conducido y enseñado por Dios se aparta del buen camino porque tiene demasiada confianza en sí mismo, muchos siguen su ejemplo. Su paso en falso puede tener por resultado el extravío de millares” (Testimonios para la Iglesia, tomo 7, págs. 190, 191).

2.     ¿Aceptó el labrador simplemente la instrucción del dueño? ¿Por qué sugirió salvar el árbol? ¿Qué declaró claramente el Señor acerca de cualquier árbol que no produce buen fruto?
    Lucas 13:8, 9. 8Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. 9Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.
    Mateo 7:19. 19Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

“‘Y si no’. En estas palabras hay una lección para cuantos están relacionados con la obra de Dios. Se concedió un período de prueba al árbol que no lleva fruto. Asimismo, Dios tendrá paciencia con su pueblo. Pero dice de aquellos que han gozado de grandes ventajas, que ocupan puestos de confianza, y que sin embargo no llevan fruto: ‘Córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra’ Lucas 13:7.
“Recuerden los que están relacionados con las instituciones del Señor que Dios espera hallar frutos en su viña. Pide una cosecha en proporción a las bendiciones que concede. Los ángeles del cielo han visitado cada lugar donde las instituciones de Dios están establecidas, y ministrado en ellas. La infidelidad es en estas instituciones un pecado mayor que en otra parte, porque ejerce mayor influencia que en cualquier otro lugar. La infidelidad, la injusticia, la complicidad con el mal impiden que la luz de Dios resplandezca en los instrumentos del Señor” (Testimonios para la Iglesia, tomo 7, pág. 191).

Glorificando al Padre
3.     En forma similar, ¿qué espera el Señor de sus discípulos? ¿Cuál era la intención de Jesús al escoger y ordenar a sus doce discípulos?
    Juan 15:8, 16. 8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

“Aquel que no siente la vinculación con los requisitos de la ley de Dios y neglige el cumplimiento de cada requisito viola toda la ley. Aquel que se contenta con el cumplimiento parcial de la regla de justicia y no triunfa sobre cada debilidad espiritual no cumplirá los designios de Cristo. Abarata todo el plan de su vida religiosa y debilita su carácter religioso y bajo la fuerza de la tentación sus defectos obtienen la supremacía y el mal triunfa. Antes de poder realizar avances en la vida religiosa en muchos casos deben vencerse hábitos preestablecidos e ideas. El cristiano fiel llevará mucho fruto; es un obrero; no va a la deriva fácilmente, sino que llevará la armadura completa para pelear las batallas del Señor. La obra esencial es conformar los gustos, apetitos, pasiones, motivos y deseos a la gran regla moral de justicia. La obra debe iniciarse en el corazón” (Fundamentals of Christian Education, pág. 118).

4.     ¿Puede cualquier ser humano poseer la habilidad de llevar fruto por sí mismo para la gloria de Dios? ¿Qué es necesario constantemente para producir abundante fruto?
    Juan 15:4. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

“Todo individuo, por su propia voluntad, o aparta de sí a Jesús al rehusar dar albergue a su Espíritu y seguir su ejemplo, o bien establece un vínculo personal con Cristo por medio de la abnegación, la fe y la obediencia. Debemos, cada cual por sí mismo, escoger a Cristo porque él nos escogió a nosotros primero. Esta unión con Cristo han de formarla aquellos que por naturaleza están en enemistad con él. Es una relación de dependencia total en la que ha de entrar el corazón orgulloso. Esta es una obra incisiva y muchos que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada acerca de ella. Aceptan al Salvador de nombre, pero no como el soberano de sus corazones” (Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 44).

La conexión viva
5.     Así como el pámpano debe estar conectado a la vid, ¿con quién debemos estar unidos si deseamos llevar fruto? ¿Cómo podemos vivir en Él?
    Juan 15:5. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

“‘Sin mí,’ Cristo dijo, ‘nada podéis hacer.’ Aquellos que asumen impulsar la obra hacia delante de acuerdo a sus propias fuerzas ciertamente fracasarán. La educación solamente no calificará a un hombre para un lugar en la obra y no le capacitará para obtener conocimiento de Dios” (Fundamentals of Christian Education, pág. 196).
“Recordad que vuestro poder y vuestra victoria se encuentran en trabajar con Cristo como vuestro Salvador personal. Esta es la parte que todos debemos llevar a cabo. Cristo es el camino, la verdad y la vida. Él declara: ‘Separados de mí nada podéis hacer’. Juan 15:5. Y el alma arrepentida y creyente responde: ‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece’. Filipenses 4:13. Los que hacen esto reciben esta seguridad: ‘A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios’Juan 1:12” (Testimonios para la Iglesia, tomo 9, pág. 122).

6.     Si una persona permanece en el Señor y su obra está en él, ¿qué sucede-rá con sus oraciones y peticiones, todas ellas en armonía con la voluntad divina?
    Juan 15:7. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

“‘Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho’. Presentad esta promesa cuando oráis. Tenemos el privilegio de ir ante Dios con santa osadía. Si le pedimos con sinceridad que haga brillar su luz sobre nosotros, nos oirá y contestará. Pero debemos vivir en armonía con nuestras oraciones. No tienen valor si caminamos en dirección opuesta a ellas” (La Conducción del Niño, pág. 472).
“Todos los que reciben a Cristo como un Salvador personal, han de manifestar la verdad del Evangelio y su poder salvador en la vida. Dios no pide nada sin hacer provisión para su cumplimiento. Por medio de la gracia de Cristo podemos realizar todo lo que Dios requiere” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 242).

Abundante fruto
7.    Cuando las personas aceptan verdaderamente el mensaje de Dios, ¿cuál será el resultado visible? ¿Habrá un fruto escaso o abundante?
    Filipenses 1:11. 11Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
    Marcos 4:20. 20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

“Aún tiene que adquirir experiencia. No puede centrarse en sí misma y estar preparada para cualquier responsabilidad en la causa de Cristo, por más difícil o peligrosa que sea. Si busca la gloria de Dios, su crecimiento será manifiesto a todos. Al emplear cada recurso de la gracia divina, su amor por Dios y por quienes trabajan con usted, será tan puro como el amor de Cristo. Entonces será llena de los frutos de justicia y de todo aquello que es excelente para la gloria de Jesucristo y la alabanza a Dios” (Hijas de Dios, pág. 135).
“Todas las riquezas del cielo, han de ser reveladas mediante el pueblo de Dios. Dijo Cristo: ‘En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos’ Juan 15:8” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 242).

Estudio adicional
“Los que profesan creer en la verdad traten diligentemente de seguir las pisadas del Maestro, ayudando a todos los que necesitan un Salvador. Cristo ha presentado claramente las condiciones de las cuales depende la salvación. Dice ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame’ Mateo 16:24. Sí, siga a Cristo. Deje que cada alma sincera que desea obedecer a Dios camine en las pisadas del Redentor. Debemos ser humildes y mansos de corazón. Debemos producir frutos de justicia de acuerdo con las capacidades que Dios nos ha dado” (Alza Tus Ojos, pág. 327).
“Todo seguidor de Cristo tiene un interés tan profundo en esta lección como los discípulos que escucharon sus palabras. En su apostasía, el hombre se enajenó de Dios. La separación es grande y temible; pero Cristo ha hecho provisión para una vez más unirnos con él. El poder del mal está tan identificado con la naturaleza humana, que ningún hombre puede vencer, excepto mediante la unión con Cristo. A través de esta unión recibimos fuerza moral y espiritual. Si tenemos el Espíritu de Cristo, rendiremos el fruto de la justicia, un fruto que será una honra y una bendición para la humanidad y glorificará a Dios” (Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 213).

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