12. ¿Soy un buen soldado?2018-06-06T13:05:09+00:00

Sábado, 22 de Septiembre 2018

¿Soy un buen soldado?

“El Señor nos ha honrado escogiéndonos como sus soldados. Combatamos valientemente por él, manteniéndonos de parte de lo recto en cada circunstancia. La rectitud en todas las cosas es esencial para el combate del alma. Mientras lucháis por ganar la victoria sobre vuestras propias inclinaciones, os ayudará por medio de su Santo Espíritu a ser circunspectos en cada acto, de manera que no deis ocasión al enemigo de hablar mal de la verdad.
“Somos soldados de Cristo. Él es el capitán de nuestra salvación, y nosotros estamos bajo sus órdenes y reglas. Hemos de usar su armadura; hemos de marchar solamente bajo su estandarte….” (La Maravillosa Gracia, pág. 37).
“Hemos de estar investidos de toda la armadura de Dios y trabajar como a la vista del universo del cielo” (Testimonios para Ministros, pág. 296).

Examinaos a vosotros mismos
1.     ¿Es sabio considerar a todos como soldados leales en el ejército de Cristo? Como pueden cometerse errores, ¿qué nos recomienda el apóstol Pablo?
    2 Corintios 13:5. 5Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
    Gálatas 6:4 4Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
“Todos los miembros de la iglesia, si son hijos e hijas de Dios, pasarán por un proceso de disciplina antes de poder ser luces en el mundo. Dios no convertirá a los hombres y las mujeres en conductos de luz, mientras estén en las tinieblas y se conformen con permanecer en ellas, sin hacer esfuerzos especiales para relacionarse con la Fuente de la luz. Los que sientan su propia necesidad y se inciten a sí mismos a la reflexión más profunda y a la oración y acción más fervientes y perseverantes, recibirán ayuda divina. Cada uno tiene mucho que desaprender respecto de sí mismo, y también mucho que aprender. Debe deshacerse de antiguas costumbres, y la victoria se puede obtener únicamente mediante empeñosas luchas para corregir estos errores y la plena recepción de la verdad para poner en práctica sus principios, por la gracia de Dios.
“Desearía poder hablar palabras que nos convenciesen a todos de que nuestra única esperanza como individuos consiste en relacionarnos con Dios. Debe obtener-se pureza de alma; y debemos escudriñar mucho nuestros corazones y vencer mucha obstinación y amor propio, lo cual requerirá oración ferviente y constante” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 477).

Abnegación y perseverancia
2.    ¿Qué importantes principios guían al soldado cristiano?
    Colosenses 3:23. 23Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
    2 Corintios 12:9, 10. 9Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
    Romanos 12:11. 11En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.

“Los que se alistan en el ejército de Cristo también deben afrontar un trabajo difícil, y con paciencia soportar dolorosas pruebas por amor de Cristo. Pero los que sufren con él también reinarán con él.
“Entonces, ¿quién de nosotros ha entrado al servicio esperando las comodidades de la vida, estar de licencia cuando lo desea, dejar a un lado la armadura de soldado para ponerse ropas de civil, dormir en el puesto del deber y exponer así la causa de Dios al vituperio? Los que gustan de la vida fácil no practicarán el renunciamiento propio ni el sufrimiento paciente; y cuando se necesiten hombres que intenten ataques poderosos en favor de Dios, no estarán listos para responder: ‘Heme aquí, envíame a mí’. Debe hacerse un trabajo duro y penoso, pero benditos son los que están listos para hacerlo cuando los llamen por sus nombres….
“Estamos ahora en el campo de batalla. No hay tiempo para descansar, no hay tiempo para la comodidad; deben salir conquistando y para conquistar, y reuniendo fuerzas renovadas para enfrentar nuevas luchas. Cada victoria ganada aumenta el valor, la fe y la determinación. Para sus enemigos, demostrarán ser más que contrincantes mediante la fortaleza divina” (Recibiréis Poder, pág. 347).

3.    ¿Qué otro consejo esencial fue dado por parte de los apóstoles Pablo y Juan?
    2 Timoteo 2:3, 4. 3Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
    1 Juan 2:15-17. 15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

“La guerra contra nosotros mismos es la batalla más grande que jamás se haya reñido. El rendirse a sí mismo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha; mas para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios….
“Al consagrarnos a Dios, debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separaría de Él. Por esto dice el Salvador: ‘Así, pues, cada uno de vosotros que no renuncia a todo cuanto posee, no puede ser mi discípulo.’ Debemos renunciar a todo lo que aleje de Dios nuestro corazón. Las riquezas son el ídolo de muchos. El amor al dinero y el deseo de acumular fortunas constituyen la cadena de oro que los tiene sujetos a Satanás. Otros adoran la reputación y los honores del mundo. Una vida de comodidad egoísta, libre de responsabilidad, es el ídolo de otros. Pero estos lazos de servidumbre deben romperse. No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor, y la otra al mundo. No somos hijos de Dios a menos que lo seamos enteramente” (El Camino a Cristo, págs. 43, 44).

Obediencia, consagración y valor
4.    Como perfecto ejemplo de obediencia, ¿qué declara Jesús a cada cristiano?
    Juan 12:25, 26. 25El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

“Todos los buenos soldados obedecen a su capitán prontamente y sin reserva alguna. La voluntad del comandante es la voluntad del soldado. Algunas veces el soldado puede sorprenderse debido a la orden que se le ha dado, pero no debe detenerse a preguntarse la razón de ello. Cuando la orden del capitán se contrapone a los deseos del soldado, él no debe vacilar ni quejarse, diciendo: ‘No veo ninguna conveniencia en estos planes’. No debe inventar excusas y dejar su trabajo sin hacer. Los soldados de esta clase no serán aceptados para comprometerse en conflictos terrenales ni mucho menos serán aceptados en el ejército de Cristo. Cuando Cristo ordena, sus soldados deben obedecer sin vacilación alguna. Deben ser soldados fieles, porque en caso contrario él no puede aceptarlos. A cada alma se da libertad de elección, pero después de que un hombre se ha alistado se requiere de él que sea fiel como el acero, aunque el resultado sea vida o muerte” (Evangelismo, pág. 470).

5.     ¿Puede esperarse recoger una abundante cosecha si se ha sembrado escasamente? ¿Cómo se debe trabajar?
    2 Corintios 9:6. 6Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
    1 Corintios 15:58. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
    Eclesiastés 11:6. 6Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.

“Necesitamos romper la monotonía de nuestra labor religiosa. Estamos haciendo una obra en el mundo, pero no manifestamos suficiente actividad y celo. Si fuésemos más fervorosos, los hombres se convencerían de la verdad de nuestro mensaje. La manera innocua y monótona en que servimos a Dios, rechaza a muchas almas de una clase superior, que necesitan ver un celo profundo, ferviente y santificado” (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 50).
“La verdadera santidad es integridad en el servicio de Dios. Esta es la condición de la verdadera vida cristiana. Cristo pide una consagración sin reserva, un servicio indiviso. Pide el corazón, la mente, el alma, las fuerzas. No debe agradarse al yo. El que vive para sí no es cristiano” (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 38).
“Nadie puede tener éxito en el servicio de Dios a menos que todo su corazón esté en la obra, y tenga todas las cosas por pérdida frente a la excelencia del conocimiento de Cristo. Nadie que haga reserva alguna puede ser discípulo de Cristo, y mucho menos puede ser su colaborador” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 233).

Ternura, gentileza y bondad
6.    ¿Cómo se comporta un cristiano cuando defiende la verdad?

    Santiago 3:13, 17, 18. 13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. 17Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. 18El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
    Colosenses 3:12. 12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.

“Un espíritu bondadoso y un trato benigno y persuasivo, pueden salvar a los perdidos y cubrir multitud de pecados. La revelación de Cristo en vuestro propio carácter tendrá un poder transformador sobre aquellos con quienes os asociéis. Dejad que Cristo se manifieste diariamente en vosotros, y él revelará en vosotros la energía creadora de su palabra, una influencia amable, persuasiva, y a la vez poderosa para restaurar en otras almas la perfección del Señor nuestro Dios” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 105).

7.     ¿Cómo vence los obstáculos el soldado cristiano?
    Deuteronomio 31:6, 8. 6Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. 8Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
    2 Samuel 22:29-31. 29Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas. 30Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. 31En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.

“La esperanza y el valor son esenciales para dar a Dios un servicio perfecto. Son el fruto de la fe. El abatimiento es pecaminoso e irracional” (Profetas y Reyes, pág. 120).
“Deben poseer valor, energía y perseverancia. Aunque imposibilidades aparentes obstruyan su camino, por su gracia deben avanzar. En vez de deplorar las dificultades, están llamados a vencerlas. No han de desesperar por nada, sino estar de buen ánimo en toda ocasión. Con la áurea cadena de su amor sin par, Cristo los ha ligado al trono de Dios. Es propósito suyo que la más elevada influencia del universo, que dimana de la Fuente de todo poder, sea suya. Han de tener poder para resistir al mal, un poder que ni la tierra, ni la muerte, ni el infierno puedan dominar, un poder que los habilite para vencer como venció Cristo” (Obreros Evangélicos, pág. 40).

Estudio Adicional
“La vida cristiana es una vida de lucha, de conflicto constante. Es una batalla y una marcha. Pero cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de abnegación por amor a él, cada prueba bien soportada, cada victoria obtenida sobre la tentación, es un paso más en la marcha hacia la gloria y la victoria final.
“Cuando surgen las dificultades, recuerde que Jesús está a su lado y es una ayuda presente en tiempo de necesidad. La confrontación valiente de la prueba es parte de la contienda del cristiano y todo el cielo está interesado en este conflicto. Cristo sabe qué tentaciones afrontará. Sabe bien que cuando una persona ha aceptado la verdad tendrá una cruz que tomar y él está preparado para darle la ayuda necesaria….
“En el momento en que se encuentre ofreciendo su oración solicitando el auxilio divino, puede que no sienta todo el gozo y la bendición que le agradaría sentir, pero si cree que Cristo lo escucha y responde sus peticiones, recibirá la paz de Cristo” (Consejos para Maestros, Padres y Alumnos, págs. 206, 207).

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