11. Perseverancia2018-06-08T13:57:59+00:00

Sábado, 15 de Diciembre 2018

Perseverancia

“Los discípulos de Cristo deben sentir una noble y generosa simpatía por cada renglón de la obra llevada a cabo en el gran campo de cosecha. Deben estar interesados en todo aquello que concierne al bien de sus semejantes. Por medio de sus votos bautismales se han comprometido a promover con esfuerzos perseverantes y abnegados, aún en las partes más duras del campo, la obra de la salvación de las almas. Dios ha colocado en cada creyente la responsabilidad de esforzarse en el rescate de los desamparados y los oprimidos. Deben quebrantar cada yugo. Para liberar a los oprimidos del poder de hábitos viciosos y prácticas pecaminosas” (Signs of the Times, 28 de Noviembre 1906).

El tema más importante
1.     ¿Podemos imaginarnos que en la vida todo suceda siempre como lo deseamos? ¿Qué aconseja el Señor indistintamente de los riesgos a enfrentar?
    Juan 21:18, 19. 18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. 19Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.

“Antes de su muerte, Jesús le había dicho: ‘Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después’… A fin de que quedase fortalecido para la prueba final de su fe, el Salvador le reveló lo que le esperaba. Le dijo que después de vivir una vida útil, cuando la vejez le restase fuerzas, habría de seguir de veras a su Señor. Jesús dijo: ‘Cuando eras más mozo, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Y esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios.’
“Jesús dió entonces a conocer a Pedro la manera en que habría de morir. Hasta predijo que serían extendidas sus manos sobre la cruz. Volvió a ordenar a su discípulo: ‘Sígueme.’ Pedro no quedó desalentado por la revelación. Estaba dispuesto a sufrir cualquier muerte por su Señor” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 753, 754).

2.     ¿Cuál es el peligro de permitir que cualquier cosa distraiga la atención del objetivo? De acuerdo a las instrucciones del Señor, ¿cuál debe ser el primero y único objetivo de todos?
    Juan 21:20-22. 20Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? 21Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? 22Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.

“Mientras Pedro andaba al lado de Jesús, vió que Juan los estaba siguiendo. Le dominó el deseo de conocer su futuro, y ‘dice a Jesús: Señor, ¿y éste, qué? Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.’ Pedro debiera haber considerado que su Señor quería revelarle todo lo que le convenía saber. Es deber de cada uno seguir a Cristo sin preocuparse por la tarea asignada a otros. Al decir acerca de Juan: ‘Si quiero que él quede hasta que yo venga,’ Jesús no aseguró que este discípulo habría de vivir hasta la segunda venida del Señor. Aseveró meramente su poder supremo, y que si él quisiera que fuese así, ello no habría de afectar en manera alguna la obra de Pedro. El futuro de Juan, tanto como el de Pedro, estaba en las manos de su Señor. El deber requerido de cada uno de ellos era que le obedeciesen siguiéndole” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 754).

Obediencia a sus mandamientos
3.     ¿Cómo manifestamos que verdaderamente amamos al Señor? ¿Cuál es la señal del discipulado genuino?
    Juan 14:15, 21. 15Si me amáis, guardad mis mandamientos.
    2 Juan 1:6. 6Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

“El amor es de Dios… es el móvil de las acciones. Modifica el carácter, gobierna los impulsos, restringe las pasiones, subyuga la enemistad y ennoblece los afectos. Este amor atesorado en el alma endulza la vida y derrama una influencia purificadora sobre todos los que están en derredor.
“Nótese, sin embargo, que la obediencia no es un mero cumplimiento externo, sino un servicio de amor. La ley de Dios es una expresión de la misma naturaleza de su Autor; es la personificación del gran principio del amor, y es, por lo tanto, el fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra. Si nuestros corazones están renovados a la semejanza de Dios, si el amor divino está implantado en el alma, ¿no se cumplirá la ley de Dios en nuestra vida? Cuando el principio del amor es implantado en el corazón, cuando el hombre es renovado a la imagen del que lo creó, se cumple en él la promesa del nuevo pacto… La obediencia, es decir el servicio y la lealtad que se rinden por amor, es la verdadera prueba del discipulado” (El Camino a Cristo, págs. 59, 60).

6.    Si decimos que somos sus discípulos y no respetamos sus mandamientos, ¿qué estamos haciendo?
    1 Juan 2:3-5. 3Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5pero el que guarda su palabra, en éste verdade-ramente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

“Muchos no están cumpliendo las condiciones de aceptación por el Padre. Necesitamos examinar detenidamente las disposiciones que se han hecho para aproximarnos a Dios. Si somos desobedientes, traemos al Señor un pagaré para que él lo haga efectivo cuando no hemos cumplido las condiciones que lo harían pagadero a nosotros. Presentamos a Dios sus promesas y le pedimos que las cumpla, cuando, al hacerlo, él deshonraría su propio nombre.
“Uno de los últimos mandamientos que Cristo diera a sus discípulos fue: ‘Que os améis los unos a los otros: como os he amado’ Juan 13:34. ¿Estamos obede-ciendo este mandato, o estamos condescendiendo con rasgos de carácter hirientes y no cristianos? Si de alguna forma hemos agraviado o herido a otros, es nuestro deber confesar nuestra falta y buscar la reconciliación. Esta es una condición esencial para que podamos presentarnos a Dios con fe y pedir su bendición” (Palabras del Gran Maestro, págs. 109, 110).

Profundo amor mutuo
5.     ¿Qué distinguirá a los discípulos de Cristo? Ya que no es natural en el ser humano, ¿de qué es una clara evidencia?
    Juan 13:34, 35. 34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

“Este amor es la evidencia de su discipulado. ‘En esto conocerán todos que sois mis discípulos—dijo Jesús,—si tuviereis amor los unos con los otros.’ Cuando los hombres no están vinculados por la fuerza o los intereses propios, sino por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por encima de toda influencia humana. Donde existe esta unidad, constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida. Muestra que hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en el corazón natural” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 632).

6.     Si nos falta el amor de Dios, ¿cuál es la razón? Entonces, ¿quién solamentemente es capaz de cambiar esta situación mortal?
    1 Juan 2:9-11; 3:14. 9El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.10El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.11Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

“Nadie puede odiar a su hermano, ni siquiera a su enemigo, sin quedar bajo condenación” (The Youth’s Instructor, 13 de enero 1898).
“He estado meditando en lo poco que apreciamos las definidas declaraciones de la Palabra de Dios con respecto a nuestras relaciones mutuas. Existe ese egoísmo en el corazón humano que nos induce a concentrar nuestros pensamientos en nosotros mismos; e incluso entre los que mantienen relación con Dios, nos sentimos apenados a veces al ver cuántos de sus pensamientos se concentran en sí mismos de manera que no ven ni sienten las necesidades de los demás. Estamos relacionados los unos con los otros en la gran tela de la humanidad, y en todas nuestras relaciones mutuas debiéramos manifestar la actitud de Cristo. Cerrar los ojos frente a las necesidades de los que perecen, dejar que los pecadores sigan sin amonestar, y que debido a nuestra indiferencia y egoísmo se sientan tentados a decir: ‘Nadie se preocupa de mi alma’, equivale a deshonrar a Dios y acarrear baldón sobre su causa. Nuestra obra debe edificarnos en la santísima fe” (Cada Día con Dios, pág. 272).

7.     A pesar de todas las fuerzas externas, ¿qué hará posible, para todos aquellos que quieran ser discípulos de Jesús, una realidad?
    Juan 8:31. 31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.
    Mateo 10:22; 24:13. 22Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 13Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

“Somos soldados de Cristo; y se espera de aquellos que se registran en su ejército que realicen faenas difíciles, faenas que agotarán sus energías en grado sumo. Debemos entender que la vida de un soldado conlleva lucha agresiva, perseverancia y fortaleza. Debemos soportar pruebas por el amor de Cristo. No estamos involucrados en batallas de gestos. Debemos enfrentar adversarios muy poderosos; ‘porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes’ Efesios 6:12. Debemos encontrar nuestra fortaleza en el mismo lugar donde la encontraron los primeros discípulos. ‘Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos’. ‘Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios. Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común’ Hechos 1:14; 4:31, 32” (Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 144).

Estudio adicional
“Asediado diariamente por la tentación, en lucha constante con los dirigentes del pueblo, Cristo sabía que debía fortalecer su humanidad mediante la oración. Para ser una bendición para los hombres, debía comunicarse con Dios, pidiendo energía, perseverancia y firmeza. Así mostró a sus discípulos en qué consistía su fuerza. Sin la comunión diaria con Dios, ningún ser humano puede recibir poder para servir. Es privilegio de cada uno el encomendarse, con todas las pruebas y tentaciones, los pesares y chascos, al amante Padre celestial. Nadie que haga esto, que haga de Dios su confidente, caerá presa del enemigo.” (En Lugares Celestiales, pág. 8).

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