4. Pidiendo permiso para pasar2018-05-01T12:29:45+00:00

Sábado 27 de enero de 2018

Pidiendo permiso para pasar

“Cuando Dios condujo a su pueblo por segunda vez a la frontera de Canaán, pro- porcionó evidencias adicionales de su poder a aquellas naciones paganas. Vieron que Dios había estado con Israel en la victoria que obtuvo sobre los ejércitos del rey Arad y de los cananeos, y en el milagro obrado para salvar a los que perecían por las morde- duras de las serpientes. Aunque se les había negado el permiso de pasar por la erra de Edom, y por ello se habían visto obligados a tomar la ruta larga y di cil a orillas del Mar Rojo, los israelitas no habían manifestado hos lidad en todos sus viajes y campa- mentos frente a las erras de Edom, de Moab y de Amón, ni habían hecho daño alguno a la gente o a sus propiedades” (Patriarcas y profetas, pág. 411).

  1. Después que los hijos de Israel permanecieron en el área del monte de Seir por muchos años, ¿qué orden les dio el Señor?

Deuteronomio 2:1, última parte-3, 14, primera parte …Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho empo. 2Y Jehová me habló, diciendo: 3Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte… 14Y los días que anduvi- mos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años…

“Durante casi cuarenta años los hijos de Israel se pierden de vista en la oscu- ridad del desierto. ‘Los años que anduvimos –dijo Moisés– desde Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo Zered fueron treinta y ocho; hasta que desapareció de en medio del campamento toda la generación de los hombres de guerra, como Jehová les había jurado’…

“El campamento de Israel en Cades estaba a poca distancia delos límites de Edom, y tanto Moisés como el pueblo tenían muchos deseos de cruzar ese territo- rio para ir a la erra prome da; así que, tal como Dios les había mandado, envia- ron este mensaje al rey de Edom” (Patriarcas y profetas, págs. 381, 397).

 

Petición al rey de Edom

  1. ¿Qué carta aclaratoria envió Moisés al rey de los edomitas, quienes eran descendientes de Esaú y por lo tanto parientes?

Números 20:14-16 Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, dicien- do: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido; 15cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo empo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres; 16y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras.

 

“Si, cuando se los probó, los israelitas hubieran con ado en Dios, el Capitán de la hueste de Jehová los habría guiado a través de Edom, y el temor a ellos se habría apoderado de los habitantes de la erra, de tal manera que, en vez de manifes- tarles hos lidad, les hubieran hecho favores. Pero los israelitas no actuaron según la palabra de Dios, y mientras se quejaban y murmuraban, pasó la oportunidad preciosa. Cuando por úl mo estuvieron dispuestos a presentar su pe ción al rey, recibieron una nega va. Desde que salieron de Egipto, Satanás estuvo empeñado en poner obstáculos y tentaciones en su camino, para que no llegaran a heredar la erra de Canaán. Y por su propia incredulidad le habían permi do varias veces resis r los propósitos de Dios” (Patriarcas y profetas, pág. 398).

 

  1. ¿Qué autorización les pidió Moisés?

Números 20:17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartar- nos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.

 

“Hay que llevar las alegres nuevas de la salvación a los que todavía no las han oído. Satanás está decidido a presentar una falsa imagen del pueblo de Dios ante el mundo. Se complace cuando mani estan defectos en sus vidas, o cuando conservan rasgos objetables de carácter. Emplea estos rasgos en su servicio. Trata de que el pueblo de Dios se mantenga en un constante estado de incer dumbre, mediante falsas teorías y falsas ciencias. Trata de engañarlos como a Adán y Eva. Intentará inducirlos a apartarse de Dios, su verdadero Consejero, para que acep- ten sus so smas espiri stas. Mediante esos so smas, reves dos con un manto de luz, trata de engañar de ser posible a los mismos escogidos” (Cada día con Dios, pág. 323).

Rechazo y una petición más detallada

Cuando rechazaron conceder la petición, ¿qué amenazaron los edomitas contra Israel, sus propios hermanos? ¿Cómo es posible imaginar una respuesta tal?

Números 20:18 Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra armado.

“Como contestación a esta pe ción cortés, recibieron una nega va amenaza- dora: ‘No pasarás por mi país, de otra manera saldré contra armado’ ” (Patriar- cas y profetas, pág. 477).

“¿Qué lección nos está enseñando Dios? ¿No trata de hacernos ver la necesi- dad de examinarnos con atención para que veamos si estamos en la fe? ¿No procura acaso inducirnos a pensar más en el empo en que vivimos? Las señales de los empos que se están produciendo por todas partes nos muestran que el n de todas las cosas está cerca. Debiéramos manifestar una intensa seriedad. Nuestras energías adormecidas debieran ser despertadas por un esfuerzo perseverante. Obreros consagrados debieran ir al campo y avanzar con inteligencia, preparando el camino para el Rey y obteniendo victorias en nuevos lugares” (Carta 43, 1903; El ministerio de publicaciones, pág. 193).

 

  1. Después que los israelitas explicaron en detalle que no ocasionarían nin- gún daño dentro del país, ¿cambiaron de opinión los edomitas? ¿Qué ni- vel de hos lidad demostraron?

Números 20:19-21 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más. 20Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 21No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.

 

“Sorprendidos por esta nega va, los jefes de Israel enviaron otra súplica al rey, con la promesa: ‘Por el camino seguido iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas: ciertamente sin hacer otra cosa, pasaré de seguida’.

“La contestación fue: ‘No pasarás’. Ya había grupos de edomitas armados en los pasos di cultosos, de manera que cualquier avance pací co en esa dirección era imposible, y se les había prohibido a los hebreos recurrir a la fuerza para lograr su n. Tenían que hacer un largo rodeo alrededor de la erra de Edom” (Patriarcas y profetas, pág. 447).

 

Instrucciones del Señor

  1. ¿Qué instrucciones dio el Señor a los israelitas para evitar cualquier con- icto o enojo posible? Además, ¿qué deberían pagar?

Deuteronomio 2:4-6 Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el te- rritorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. 5No os metáis con ellos, porque no os daré de su erra ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el monte de Seir. 6Compraréis de ellos por dinero los alimentos, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis.

 

“Los antepasados de Edom y de Israel eran hermanos, y debieran haber reina- do entre ellos la bondad y la cortesía fraternal. Se les prohibió a los israelitas que vengaran entonces o en cualquier momento futuro, la afrenta que se les había hecho al negarles el paso por la erra. No debían contar con poseer parte alguna de la erra de Edom. Aunque los israelitas eran el pueblo escogido y favorecido de Dios, debían obedecer todas las restricciones que él les imponía. Dios les había prome do una buena herencia; pero no habían de creer por eso que ellos eran los únicos que tenían derechos en la erra, ni tratar de expulsar a todos los demás. Se les ordenó que al tratar con los edomitas no les hiciesen injus cia. Habían de comerciar con ellos, comprarles lo que necesitaran y pagar puntualmente por todo lo que recibieran” (Patriarcas y profetas, pág. 449).

 

  1. ¿Cuál era la situación económica de Israel, ahora que habían llegado a áreas habitadas, incluso cuando la generosidad humana les era comple- tamente rechazada? ¿En quién debían con ar después de ser milagrosa- mente cuidados por cuarenta años?

Deuteronomio 2:7, 8 pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado con go, y nada te ha faltado. 8Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camio del Arabá desde Elat y Ezión-geber; y volvimos, y tomamos el camino del desierto de Moab.

 

“Como aliciente para que Israel con ara en Dios y obedeciera a su palabra, se le recordó: ‘Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos,… y nin- guna cosa te ha faltado’ (Deuteronomio 2:7). Israel no dependía de los edomitas, pues tenía un Dios rico y abundante en recursos. Nada debía procurar de ellos por la fuerza o el fraude, sino que más bien en todas sus relaciones debía poner en prác ca este principio de la ley divina: ‘Amarás a tu prójimo como a mismo’.

“Si los hebreos hubiesen cruzado Edom como Dios se había propuesto, su paso habría resultado en una bendición, no sólo para ellos, sino también para los habitantes de la erra; pues les habría permi do conocer al pueblo de Dios y su culto, y ver cómo el Dios de Jacob había prosperado a los que le amaban y le temían. Pero la incredulidad de Israel había impedido todo esto. Dios le había dado al pueblo agua en contestación a sus clamores, pero hubo de dejar que de su incredulidad proviniera su cas go. Nuevamente debían cruzar el desierto y saciar su sed en la fuente milagrosa que no habrían necesitado más si tan sólo hubieran con ado en él” (Patriarcas y profetas, págs. 449, 450).

 

Para un estudio adicional

“Es importante creer en la palabra de Dios y actuar de acuerdo a ella en seguida, mientras los ángeles están esperando para obrar en nuestro favor. Los ángeles malos están siempre listos para disputar todo paso hacia adelante. Y cuando la providencia de Dios manda a sus hijos que avancen, cuando él está dispuesto a hacer grandes cosas para ellos, Satanás los enta a que desagraden al Señor por su vacilación y tardanza; trata de encender un espíritu de con enda y de despertar murmuraciones o incredulidad, a n de privarlos de las bendiciones que Dios desea otorgarles. Los siervos de Dios deben ser como milicianos, siempre dispuestos a avanzar tan pronto como su providencia les abra el camino. Cualquier tardanza que haya de su parte da empo a que Satanás obre para derrotarlos” (Patriarcas y profetas, pág. 448).

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close