24. Cuando tenga oportunidad2018-05-01T12:29:16+00:00

Sábado 16 de junio de 2018

Cuando tenga oportunidad

“Se permitió que un rayo de luz iluminase a Félix desde el cielo, cuando Pablo razonó con él en cuanto a la justicia, la temperancia y el juicio venidero. Esa fue la oportunidad que el Cielo le concedió para que viera y abandonara sus pecados. Pero dijo al mensajero de Dios: ‘Ahora vete; mas en teniendo oportunidad te llamaré’. Despreció el último ofrecimiento de gracia. Nunca más recibiría otro llamamiento de Dios” (Los hechos de los apóstoles, pág. 341).

 

  1. Después que el apóstol Pablo fue milagrosamente salvado de la crisis violenta en Jerusalén, ¿a dónde fue llevado para ser juzgado? ¿Cuál fue la primera pregunta del gobernador?

Hechos 23:33-35 Cuando aquéllos llegaron a Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él. 34Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y habiendo entendido que era de Cilicia, 35le dijo: Te oiré cuando vengan tus acusadores. Y mandó que le custodiasen en el pretorio de Herodes.

 

“Lisias decidió en seguida trasladar a Pablo de su jurisdicción a la de Félix, el procurador. Como pueblo, los judíos estaban en un estado de excitación e irritación, y los tumultos ocurrían con frecuencia. La continua presencia del apóstol en Jerusalén podía conducir a consecuencias peligrosas para la ciudad, y aun para el mismo comandante. Por lo tanto, ‘llamados dos centuriones, mandó que apercibiesen para la hora tercia de la noche doscientos soldados, que fuesen hasta Cesarea, y setenta de a caballo, y doscientos lanceros; y que aparejasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el Presidente’.

“No había tiempo que perder antes de enviar a Pablo. ‘Y los soldados, tomando a Pablo como les era mandado, lleváronle de noche a An patris’. Desde ese lugar los hombres de a caballo fueron con el preso hasta Cesarea, mientras los cuatrocientos infantes regresaron a Jerusalén.

“El oficial que estaba a cargo del destacamento entregó su preso a Félix, y le presentó también una carta que el tribuno le había confiado…” (Los hechos de los apóstoles, pág. 332).

 

  1. ¿Qué acusaciones se hicieron en contra de Pablo? ¿Cómo intentaron los judíos corroborar sus acusaciones, incluso cuando su odio por el prisionero era obvio?

Hechos 24:5-9 Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. 6Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley. 7Pero interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia le quitó de nuestras manos, mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al juzgarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos. 9Los judíos también confirmaban, diciendo ser así todo.

 

“En su discurso, Tértulo acusó a Pablo de crímenes que, si hubiesen sido probados, habrían dado como resultado su condenación por alta traición al gobierno. ‘Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial –declaró el orador,– y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo, y príncipe de la secta de los Nazarenos: el cual también tentó a violar el templo.’ Tértulo declaró entonces que Lisias, el comandante de la guarnición de Jerusalén, había arrebatado violentamente a Pablo de manos de los judíos cuando estaban por juzgarlo por su ley eclesiástica, y los había forzado así a traer el asunto delante de él. Estas declaraciones fueron hechas con el propósito de inducir al procurador a entregar a Pablo al tribunal judío. Todas las acusaciones fueron vehementemente sostenidas por los judíos presentes, los cuales no hicieron ningún esfuerzo por ocultar su odio al preso” (Los hechos de los apóstoles, pág. 335).

 

La defensa personal del apóstol

  1. ¿Cómo refutó sistemáticamente el siervo del Señor las acusaciones como completamente falsas? ¿Pudieron sus acusadores comprobar que estaba incitando rebelión en el templo o en cualquier otro lugar?

Hechos 24:10-13 Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, éste respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa. 11Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén; 12y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, 13ni en las sinagogas ni en la ciudad; ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.

“Pablo no desperdició palabras en adulaciones, pero declaró sencillamente que podía defenderse gustosamente ante Félix, puesto que éste había sido durante tanto tiempo procurador que comprendía las leyes y costumbres de los judíos. Refiriéndose a las acusaciones que le hacían, mostró claramente que ninguna era verdadera. Declaró que no había provocado disturbio en parte alguna de Jerusalén, ni había profanado el templo. ‘Ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad; ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan’ ” (Los hechos de los apóstoles, pág. 336).

 

  1. ¿Cómo describió su fe en Dios y las Sagradas Escrituras? Conforme a su firme convicción, ¿qué sucedería en el futuro tanto a justos como injustos? En su vida diaria, ¿a qué principio se ceñía el apóstol?

Hechos 24:14-16 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; 15teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. 16Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

“Si bien confesó que ‘conforme a aquel Camino que llaman herejía’, había adorado al Dios de sus padres, aseveró que había creído siempre en ‘todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas’, y que de acuerdo con las enseñanzas claras de las Escrituras, tenía fe en la resurrección de los muertos. Y declaró además que el propósito dominante de su vida era tener ‘siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres’ ” (Los hechos de los apóstoles, pág. 366).

 

  1. ¿Comparecieron los judíos de Asia ante el gobernante para dar su testimonio? ¿Pudo alguien comprobar que había profanado el templo, enseñado herejía y fomentado desorden?

Hechos 24:17-21 Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas. 18Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto. 19Ellos debieran comparecer ante y acusarme, si contra mí tienen algo. 20O digan éstos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el concilio, 21a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros.

“Con candidez y sinceridad declaró el objeto de su visita a Jerusalén, y las circunstancias de su arresto y juicio: ‘Mas pasados muchos años, vine a hacer limosnas a mi nación, y ofrendas, cuando me hallaron purificado en el templo (no con multitud ni con alboroto) unos Judíos de Asia’…El apóstol habló con fervor y evidente sinceridad, y sus palabras eran convincentes” (Los hechos de los apóstoles, págs. 336, 337).

 

La debilidad de Félix por la política

  1. Después de escuchar la defensa tanto del fiscal como la del apóstol, ¿qué decidió el gobernador? Aunque Pablo siguió bajo arresto, ¿qué libertad le fue dada?

Hechos 24:22, 23 Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de este Camino, les aplazó, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabaré de conocer de vuestro asunto. 23Y mandó al centurión que se custodiase a Pablo, pero que se le concediese alguna libertad, y que no impidiese a ninguno de los suyos servirle o venir a él.

 

“Claudio Lisias, en su carta a Félix, había dado testimonio similar en cuanto a la conducta de Pablo. Además, Félix conocía mejor la religión judía de lo que muchos suponían. La sencilla declaración de Pablo sobre los hechos del caso, capacitó a Félix para entender aun más claramente los móviles que regían a los judíos al acusar al apóstol de sedición y conducta traidora. El gobernador no iba a complacerlos condenando injustamente a un ciudadano romano, ni entregándolo para que lo mataran sin un juicio imparcial. Sin embargo, Félix no conocía ningún móvil más elevado que el interés propio, y estaba dominado por el amor a la alabanza y el deseo de ascender. El temor de ofender a los judíos le impidió hacer plena justicia al hombre que reconocía inocente. Y decidió, por lo tanto, suspender el juicio hasta que Lisias estuviera presente, diciendo: ‘Cuando descendiere el tribuno Lisias acabaré de conocer de vuestro negocio’ ” (Los hechos de los apóstoles, pág. 337).

 

  1. ¿Qué presentó Pablo a Félix cuando fue llamado a testificar unos pocos días después? Aunque estaba muy convencido de las verdades declaradas por el apóstol, ¿qué respondió? ¿Buscó o recibió alguna vez este gobernador otra oportunidad para oír el mensaje de salvación?

Hechos 24:24-27 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. 25Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. 26Esperaba también con esto, que Pablo le diera dinero para que le soltase; por lo cual muchas veces lo hacía venir y hablaba con él. 27Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.

 

“De ese modo, Pablo, el preso, recalcó con insistencia lo que la ley divina exigía a judíos y gentiles, y presentó a Jesús, el despreciado Nazareno, como el Hijo de Dios, el Redentor del mundo…

“Pero Félix nunca antes había escuchado la verdad; y cuando el Espíritu de Dios convenció su alma, se conmovió profundamente. La conciencia, despierta ahora, dejó oír su voz y Félix sintió que las palabras de Pablo eran verdaderas. La memoria le recordó su culpable pasado. Con terrible nitidez recordó los secretos de su vida de libertinaje y de derramamiento de sangre, y el obscuro registro de sus años ulteriores. Se vio licencioso, cruel, codicioso. Nunca antes la verdad había impresionado de esta manera su corazón. Nunca antes se había llenado así su alma de terror. El pensamiento de que todos los secretos de su carrera de crímenes estaban abiertos ante los ojos de Dios, y que habría de ser juzgado de acuerdo con sus hechos, le hizo temblar de miedo.

“Pero en vez de permitir que sus convicciones lo llevaran al arrepentimiento, trató de ahuyentar estas reflexiones desagradables. La entrevista con Pablo fue suspendida. ‘Ahora vete –dijo–; mas en teniendo oportunidad te llamaré’… Nunca más recibiría otro llamamiento de Dios” (Los hechos de los apóstoles, págs. 339, 340, 341).

 

Para un estudio adicional

“Pablo trató de dirigir los pensamientos de sus oyentes hacia el gran sacrificio hecho por el pecado. Señaló los sacrificios que eran sombra de los bienes venideros, y presentó entonces a Cristo como la realidad prefigurada por todas esas ceremonias: el objeto al cual todas señalaban como la única fuente de vida y esperanza para el hombre caído. Los santos hombres de la antigüedad se salvaron por la fe en la sangre de Cristo. Mientras miraban las agonías de muerte de las víctimas sacriticadas, contemplaban a través del abismo de los siglos al Cordero de Dios que habría de quitar el pecado del mundo” (Los hechos de los apóstoles, pág. 339).

“Cuando el Señor presenta una evidencia tras otra y a una luz añade otra luz, ¿por qué las almas vacilan en andar en la luz?… Con cada vacilación y tardanza, nos colocamos donde resulta cada vez más dificil aceptar la luz del cielo, y finalmente parece imposible ser impresionados por las amonestaciones y las advertencias. El pecador dice cada vez con mayor facilidad: ‘Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré’ (Hechos 24:25)” (A fin de conocerle, pág. 242).

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close