23. Cadenas silenciosas2018-05-01T12:29:02+00:00

Sábado 9 de junio de 2018

Cadenas silenciosas

“El corazón de Herodes se había empedernido aun más, y al saber que Cristo había resucitado no fue mucha su turbación. Quitó la vida a Santiago, y cuando vio que esto agradaba a los judíos, apresó también a Pedro, con la intención de darle muerte. Pero Dios tenía todavía una obra para Pedro, y envió a su ángel para que lo librase. Herodes fue visitado por los juicios de Dios. Mientras se estaba ensalzando en la presencia de una gran multitud fue herido por el ángel del Señor, y murió de una muerte horrible” (Primeros escritos, pág. 185).

 

Persecución en contra de la iglesia por beneficio político

  1. ¿Qué persecución fue llevada a cabo en contra de la iglesia cristiana primitiva por Herodes Agripa I, sobrino de Herodes el Grande y rey de Judea? ¿Qué le hizo al apóstol Santiago, hermano de Juan?

Hechos 12:1, 2 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.

“El gobierno de Judea estaba entonces en manos de Herodes Agripa, bajo Claudio, emperador romano. Herodes ocupaba también el puesto de tetrarca de Galilea. Profesaba ser prosélito de la fe judaica, y aparentaba mucho celo por seguir las ceremonias de la ley judaica. Deseoso de obtener el favor de los judíos, y con la esperanza de asegurarse así sus cargos y honores, procedió a llevar a cabo los deseos de ellos persiguiendo a la iglesia de Cristo, despojando de casas y bienes a los creyentes, y encarcelando a los principales miembros de la iglesia. Encarceló a Jacobo, hermano de Juan, y mandó al verdugo matarlo a espada, como otro Herodes lo había hecho con el profeta Juan” (Los hechos de los após- toles, pág. 116).

 

  1. ¿A quién encarceló este rey después, poniendo una fuerte custodia a su alrededor mientras esperaba su ejecución? ¿Qué hizo la iglesia sin cesar mientras el apóstol estaba en prisión?

Hechos 12:3-5 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. 4Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. 5Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

 

“Viendo que tales esfuerzos agradaban a los judíos, encarceló también a Pedro.

“Estas crueldades se practicaron durante la Pascua. Mientras los judíos estaban celebrando su liberación de Egipto, y aparentando gran celo por la ley de Dios, estaban al mismo tiempo transgrediendo todos los principios de esa ley, persiguiendo y asesinando a los creyentes en Cristo.

“La muerte de Jacobo causó gran pesar y consternación entre los creyentes. Cuando Pedro también fue encarcelado, toda la iglesia se puso a orar y ayunar…

“Mientras que por diversos pretextos la ejecución de Pedro fue postergada hasta después de la Pascua, los miembros de la iglesia tuvieron tiempo para examinar profundamente sus corazones y orar con fervor. Oraban sin cesar por Pedro; porque les parecía que la causa no podría pasarlo sin él. Se daban cuenta de que habían llegado a un punto en que sin la ayuda especial de Dios, la iglesia de Cristo sería destruida” (Los hechos de los apóstoles, págs. 116, 117).

 

Los planes malvados de los hombres contrarrestados por un ángel

  1. ¿Qué sucedió la noche anterior a la que el apóstol debía ser ejecutado en un espectáculo público por órdenes de Herodes? ¿Cuán dificil fue para el ángel liberar al apóstol de sus cadenas?

Hechos 12:6-8 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

 

“Finalmente fue señalado el día de la ejecución de Pedro, pero las oraciones de los creyentes siguieron ascendiendo al cielo; y mientras que todas sus energías y simpatias se expresaban en fervientes pedidos de ayuda los ángeles de Dios velaban sobre el encarcelado apóstol.

“Llega la noche precedente a la propuesta ejecución. Un poderoso ángel es enviado del cielo para rescatar a Pedro. Las pesadas puertas que guardan al santo de Dios se abren sin ayuda de manos humanas. Pasa el ángel del Altisimo, y las puertas se cierran sin ruido tras él. Entra en la celda, donde yace Pedro, durmiendo el apacible sueño de la con anza perfecta.

“La luz que rodea al ángel llena la celda, pero no despierta al apóstol. Antes de sentir el toque de la mano angélica y oír una voz que le dice: ‘Levántate prestamente’, no se despierta lo suficiente para ver su celda iluminada por la luz del cielo, y a un ángel de gran gloria de pie delante de él. Mecánicamente obedece a lo que se le dice, y mientras se levanta y alza las manos, se da vagamente cuenta de que las cadenas han caído de sus muñecas” (Los hechos de los apóstoles, págs. 117, 118).

 

  1. ¿Cuán lejos llevó el ángel a Pedro? ¿En dónde estaba cuando el ángel lo dejó? ¿De qué le había liberado el Señor, además de la prisión?

Hechos 12:9-12 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora en endo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. 12Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

 

“La luz celestial se desvanece, y Pedro se encuentra en profundas tinieblas; pero a medida que sus ojos se acostumbran a ellas, éstas parecen disminuir gradualmente, y descubre que se halla solo en la calle silenciosa, recibiendo el fresco soplo del aire nocturno en la frente. Se da cuenta de que está libre, en una parte conocida de la ciudad; reconoce el lugar que a menudo ha frecuentado, y por el que esperaba pasar por úl ma vez a la mañana siguiente.

“Entonces trató de recordar los sucesos de los pocos momentos pasados. Recordó que se había dormido, atado entre dos soldados, despojado de sus sandalias y ropa exterior. Examinó su persona, y vio que estaba completamente ves do y ceñido. Sus muñecas hinchadas por efecto de los crueles hierros, estaban libres de cadenas. Se percató de que su libertad no era un engaño, ni un sueño ni una visión, sino una bendita realidad. Por la mañana iba a ser llevado a la ejecución; pero he aquí que un ángel lo había librado de la cárcel y de la muerte” (Los hechos de los apóstoles, pág. 119).

 

  1. Aunque toda la iglesia estaba orando por la libertad de Pedro, ¿cuál fue su primera reacción ante la liberación milagrosa del apóstol? ¿Qué pudieron comprender verdaderamente los creyentes cuando vieron que sus oraciones habían sido literalmente respondidas y el apóstol estaba libre?

Hechos 12:13-17 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16Mas Pedro persistia en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos. 17Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar.

 

“El apóstol se dirigió en seguida a la casa donde estaban reunidos sus hermanos, y donde en ese mismo momento estaban orando fervientemente por él… El gozo y la alabanza llenaron los corazones de los creyentes, porque Dios había oído y contestado sus oraciones, y había librado a Pedro de las manos de Herodes” (Los hechos de los apóstoles, pág. 120).

“También lo somos nosotros. No nos damos cuenta de los miles de peligros de los cuales nos ha guardado nuestro Padre celestial. No percibimos la gran bendición que El derrama sobre nosotros al darnos alimento y ropa, y al preservar nuestras vidas enviando a los ángeles guardianes para que nos cuiden. Cada día deberíamos agradecer por esto. Nuestros corazones deberían vibrar de agradecimiento, y deberíamos acudir a Dios todos los días con una ofrenda de gratitud. Deberíamos reunirnos cada día en torno del altar de familia y alabar al Señor por su cuidado sobre nosotros. Los hijos de Israel habían perdido de vista que Dios los estaba protegiendo de los animales ponzoñosos. Pero cuando Él retiró su mano protectora, el aguijón se abatió sobre ellos” (Fe y obras, pág. 69).

 

La crueldad irracional y el terrible fin de Herodes

  1. ¿Qué confrontaron los soldados la mañana siguiente cuando Herodes mandó traer a Pedro para la ejecución? ¿Reconoció Herodes la mano de Dios en la liberación del prisionero? No pudiéndole hacer nada a Pedro, ¿sobre quiénes descargó su ira?

Hechos 12:18, 19 Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. 19Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte.

 

“Por la mañana un gran número de gente se congregó para presenciar la ejecución del apóstol. Herodes envió a algunos oficiales a la prisión en busca de Pedro, quien había de ser traído con un gran despliegue de armas y guardias, no sólo a fin de asegurar que no se fugase, sino para intimidar a los simpatizantes, y mostrar el poder del rey.

“Cuando los guardias que velaban a la puerta descubrieron que Pedro se había escapado, se llenaron de terror. Se les había dicho expresamente que sus vidas serían demandadas por la vida de aquel a quien cuidaban. Y por eso, habían sido especialmente vigilantes. Cuando los oficiales llegaron en busca de Pedro, los soldados estaban todavía a la puerta de la cárcel, los cerrojos y las barras quedaban firmes, y las cadenas estaban todavía aseguradas a las muñecas de los dos soldados; pero el preso se había ido.

“Cuando tuvo noticia del libramiento de Pedro, Herodes se exasperó y enfureció. Acusando de infidelidad a los guardias de la cárcel ordenó que se les diese muerte. Herodes sabía que ningún poder humano había rescatado a Pedro, pero estaba resuelto a no reconocer que un poder divino había frustrado su designio, y desafió insolentemente a Dios” (Los hechos de los apóstoles, págs. 120, 121).

 

  1. ¿Qué circunstancia final detuvo el egoísmo, la ambición ilimitada y el desafio de este rey en contra de Dios? ¿Cómo terminó su vida, habiendo complacido su deseo por gloria en lugar de cumplir la voluntad de Dios y honrarle?

Hechos 12:21-23 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. 22Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! 23Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.

 

“…Con frenético entusiasmo le tributaron adulación, declarando que ningún mortal podía presentar tal aspecto y disponer de tan sorprendente elocuencia. Dijeron, además, que aunque siempre lo habían respetado como gobernante, de ahora en adelante lo adorarían como dios.

“Herodes sabía que no merecía ninguna de las alabanzas y homenajes que se le tributaban, y sin embargo aceptó la idolatría del pueblo como si le fuera debida. Su corazón saltaba de triunfo, y una expresión de orgullo satisfecho se notaba en su semblante mientras oía el clamor: ‘Voz de Dios, y no de hombre’.

“Pero de repente lo sobrecogió un cambio espantoso. Su rostro se puso pálido como la muerte y convulsionado por la agonía. Gruesas gotas de sudor brotaron de sus poros. Quedó un momento de pie como transido de dolor y terror; luego, volviendo su semblante lívido hacia sus horrorizados amigos, exclamó en tono hueco de desesperación: Aquel que ensalzasteis como dios está herido de muerte” (Los hechos de los apóstoles, págs. 121, 122).

Así quien fue sentenciado a muerte, vivió; y el que pensaba vivir, murió. “El que cava foso caerá en él; Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá” (Proverbios 26:27).

 

Para un estudio adicional

 

“Esta demostración de la justicia divina tuvo una poderosa in uencia sobre el pueblo. Fueron propagadas por todos los países las nuevas de que el apóstol de Cristo había sido librado milagrosamente de la cárcel y de la muerte mientras que su perseguidor había sido herido por la maldición de Dios, y esas nuevas constituyeron el medio de inducir a muchos a creer en Cristo” (Los hechos de los apóstoles, pág. 123).

“Fue Herodes Antipas quien tomó parte en el juicio de Cristo, y Herodes Agripa I quien dio muerte a Santiago. Agripa era sobrino y cuñado de Antipas. Mediante intrigas se había apoderado del trono de Antipas, y al asumir el poder siguió la misma conducta que había seguido Antipas para con los cristianos. En la dinas a herodiana hubo seis personas que llevaron el nombre de Herodes. Este nombre era en cierta medida un tulo general, y los reyes individuales eran designados por otros nombres, como Antipas, Felipe, Agripa, etc. Así podríamos hablar del zar Nicolás, del zar Alejandro, etc. En el caso que nos ocupa este uso del término Herodes se vuelve más natural y apropiado, por cuanto Agripa, cuando dio muerte a Santiago, ocupaba el trono de Antipas, quien poco tiempo antes había tenido que ver con el juicio de Cristo; y ambos manifestaban el mismo carácter. Era el mismo espíritu herodiano, pero con otra personalidad, así como ‘el dragón’ de Apocalipsis 12:17 es el mismo que el dragón del versículo 3, porque el dragón del versículo 9 es el poder que inspiraba realmente a ambos. En un caso obra por medio de la Roma pagana; en el otro por medio de otro gobierno” (Primeros escritos, pág. 185, nota de los editores).

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close