2. La bendición prevalece sobre la hostilidad

2. La bendición prevalece sobre la hostilidad2018-05-01T12:28:19+00:00

Sábado 13 de enero de 2018

 

La bendición prevalece sobre la hostilidad

“Si los descendientes de Abrahán se hubieran mantenido separados de las otras naciones, no habrían caído en la idolatría. Al mantenerse separados de las otras nacio- nes, la gran tentación de par cipar de sus costumbres pecaminosas y de revelarse con- tra Dios no hubiera exis do para ellos. Perdieron en gran medida su carácter peculiar y santo al mezclarse con las naciones que los rodeaban. A n de cas garlos, el Señor trajo hambre sobre la erra, lo que los obligó a descender a Egipto para preservar su vida. Pero Dios no los olvidó mientras estaban en Egipto, por causa de su pacto con Abrahán. Permi ó que fueran oprimidos por los egipcios para que se volvieran a él en su angus a, eligieran su gobierno justo y misericordioso, y obedecieran sus requeri- mientos” (La historia de la redención, pág. 150).

 

  1. Cuando José invitó a su padre a trasladarse a Egipto, ¿quién vino con él? Entre todos, ¿cuántos emigraron de Canaán al nuevo país?

Éxodo 1:1-5 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia: 2Rubén, Simeón, Leví, Judá, 3Isacar, Zabulón, Benjamín, 4Dan, Ne alí, Gad y Aser. 5Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.

 

“El rey de Egipto no cobró impuestos ni al padre de José ni a sus hermanos, y a éste se le concedió el privilegio de proporcionarles una generosa provisión de alimentos. El rey decía a sus gobernadores: ‘¿No estamos acaso en deuda con el Dios de José, y con él mismo, por esta generosa provisión de alimentos? ¿Acaso no se debe a su sabiduría el hecho de que gocemos de tanta abundancia? ¡Mientras otros países perecen, nosotros tenemos bastante! Su administración ha enriqueci- do grandemente al reino’ ” (La historia de la redención, pág. 106).

 

El aumento rápido de los hijos de Israel

  1. ¿Qué extraordinario fenómeno ocurrió después que José y su generación murieron?

Éxodo 1:6, 7 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. 7Y los hijos de Israel fructicaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la erra.

 

“Los israelitas se habían hecho ya muy numerosos. ‘Crecieron, y mul plica- ron, y fueron aumentados y corroborados en extremo; y llenóse la erra de ellos.’ Gracias al cuidado protector de José y al favor del rey que gobernaba en aquel entonces, se habían diseminado rápidamente por el país. Pero se habían mantenido como una raza distinta, sin tener nada en común con los egipcios en sus costumbres o en su religión; y su número creciente excitaba el recelo del rey y su pueblo, pues temían que en caso de guerra se uniesen con los enemigos de Egipto. Sin embargo, las leyes prohibían que fueran expulsados del país” (Patriarcas y profetas, pág. 247).

 

  1. ¿Qué ideas surgieron en la mente del siguiente Faraón cuando vio que la población israelita estaba creciendo rápidamente? ¿Qué plan estableció para disminuir este crecimiento?

Éxodo 1:8-11 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: 9He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. 10Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se mul plique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemi- gos y pelee contra nosotros, y se vaya de la erra. 11Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edi caron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.

 

“El nuevo rey de Egipto se dio cuenta de que los hijos de Israel eran sumamen- te valiosos para el reino. Muchos de ellos eran obreros capaces e inteligentes, y no estaba dispuesto a perder el fruto de sus labores. Este rey ubicó a los hijos de Israel entre los esclavos que habían vendido al reino sus rebaños, sus ganados, sus erras, y también se habían vendido a sí mismos. ‘Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestaran con sus cargas; edi caron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés’ ” (La historia de la redención, pág. 107).

 

  1. A pesar de la esclavitud, del aumento de horas de trabajo y cargas más pesadas, ¿cómo se puede ver que los israelitas eran especialmente ben- decidos por el Señor?

Éxodo 1:12-14 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se mul plicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. 13Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14y amargaron su vida con dura servi- dumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.

 

“Forzaban a sus mujeres a trabajar en el campo como si fueran esclavas. No obstante, éstas no disminuían en número. Cuando el rey y sus funcionarios se dieron cuenta de que aumentaban constantemente, celebraron consulta para obligarlos a cumplir una cierta can dad de labor cada día. Trataban de someterlos mediante duro trabajo, y se enfurecían porque no podían lograr que su número disminuyera ni podían tampoco destruir su espíritu independiente” (La historia de la redención, pág. 108).

 

Medidas draconianas

  1. ¿Qué plan cruel hizo el Faraón para limitar la mul plicación creciente del pueblo de Israel? ¿Cuán efec vo fue esto en la limitación de la expansión de la población?

Éxodo 1:15-21 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. 18Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? 19Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. 20Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se mul plicó y se fortaleció en gran manera. 21Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.

 

“Al fracasar en el logro de sus propósitos, usaron medidas mucho más crueles. Se ordenó a las mujeres cuya profesión les daba la oportunidad de hacerlo, que dieran muerte a los niños varones hebreos en el momento de nacer. Satanás fue el ins gador de este plan. Sabía que entre los israelitas había de levantarse un libertador; y al inducir al rey a destruir a los niños varones, esperaba derrotar el propósito divino. Pero esas mujeres temían a Dios, y no osaron cumplir tan cruel mandato. El Señor aprobó su conducta, y las hizo prosperar” (Patriarcas y profe- tas, pág. 247. Ver también La historia de la redención, págs. 108, 109).

 

  1. No sa sfecho con los resultados previos, ¿qué otra orden cruel siguió?

Éxodo 1:22 Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.

“Cuando éste se enteró de que su orden no había sido obedecida, se enojó muchísimo. Entonces le dio a ésta un carácter más de nido y más amplio” (La historia de la redención, pág. 108).

“El rey, disgustado por el fracaso de su propósito, dio a la orden un carácter más urgente y general. Pidió a toda la nación que buscara y diera muerte a sus víc mas desamparadas. ‘Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y a toda hija reservad la vida’ ” (Patriarcas y profetas, pág. 247).

 

La hostilidad derrotada

  1. Después de la noche oscura de esclavitud y sufrimiento, ¿cómo intervino Dios y salvó su pueblo?

Deuteronomio 26:8 Y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo ex- tendido, con grande espanto, y con señales y con milagros.

Jeremías 32:21 Y sacaste a tu pueblo Israel de la erra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande.

“Los egipcios se enteraron de las expecta vas de liberación de los hijos de Is- rael, se burlaron de ellas y se referían irónicamente al poder de su Dios. Señalaban la situación de los israelitas, que eran sólo una nación de esclavos, y burlonamente les decían: ‘Si vuestro Dios es tan misericordioso, y si es más poderoso que los dio- ses egipcios, ¿por qué no los libra? ¿Por qué no mani esta su grandeza, y por qué su poder no los exalta?’ ” (La historia de la redención, pág. 116).

“Este era su propósito cuando libró a Israel de Egipto. Moisés, frente a la zarza que ardía, recibió de Dios este mensaje para el rey de Egipto: ‘Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto’ (Éxodo 7:16). Dios sacó a la hueste hebrea de la erra de servidumbre con mano poderosa y brazo extendido. La liberación que obró a favor de ellos fue maravillosa, al cas gar con la destrucción total a sus ene- migos que se negaban a escuchar su Palabra” (Tes monios para la iglesia, tomo 6, pág. 18).

 

Para un estudio adicional

“Faraón se vanagloriaba diciendo que le gustaría ver al Dios de los hebreos librán- dolos de sus manos. Estas palabras destruyeron las esperanzas de muchos hijos de Israel. Les parecía que era cierto lo que el rey y sus consejeros decían. Sabían que se los estaba tratando como esclavos, y que debían soportar exactamente el grado de opresión que sus capataces quisieran ejercer sobre ellos. Habían perseguido y dado muerte a sus hijos. Sus propias vidas eran una carga pesada, a pesar de que creían en el Dios del cielo y lo adoraban…

“Sólo unas pocas familias descendieron al principio a Egipto. Crecieron hasta con- ver rse en una gran mul tud. Algunos fueron cuidadosos al instruir a sus hijos en la ley de Dios, pero muchos israelitas habían visto tanta idolatría que tenían ideas confusas acerca de la ley de Dios. Los que temían a Dios clamaban con angus a de espíritu para que se quebrantara el yugo de su gravosa esclavitud, y para que el Señor los sacara de la erra de su cau verio a n de que pudieran servirlo libremente. Dios escuchó sus clamores y suscitó a Moisés como instrumento suyo para que llevara a cabo la libera- ción de su pueblo” (La historia de la redención, págs. 117, 150).

“Lo que necesitáis es ver vuestra dependencia en Dios, y tener un corazón resolu- to. Sed valientes donde estéis; mostrad fuerza de carácter donde estéis; sed capaces, a través de Jesucristo, de decir: ‘No, no haré esta gran maldad, y no pecaré contra Dios’ ” (Carta 48, 1887).

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