16. Una Dura Prueba2018-05-01T12:27:04+00:00

Sábado 21 de abril de 2018

 

Una dura prueba

“De Daniel sabemos que aun cuando todas sus transacciones comerciales eran sometidas al más minucioso examen, no se podía hallar una sola falta o error. Él fue un ejemplo de lo que puede ser todo hombre de negocios. Su historia muestra lo que puede realizar una persona que consagra la fuerza del cerebro, los huesos y los músculos, del corazón y la vida, al servicio de Dios” (Palabras de vida del gran Maestro, pág. 285).

 

  1. ¿Qué cargo eminente se le dio a Daniel en el gobierno persa? ¿Cómo fue considerado esto por los otros gobernadores y príncipes del reino?

Daniel 6:1-4 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. 2Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. 3Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. 4Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era el, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.

 

“Algunos hombres con potencial administrativo deberían desarrollar y perfeccionar sus talentos realizando estudios y recibiendo un entrenamiento minucioso. Se los debería animar a colocarse en lugares donde, como estudiantes, puedan obtener rápidamente el conocimiento de los métodos y principios administrativos correctos. Ninguno de los administradores conectados actualmente con la causa necesita ser un novicio. Si alguien debe mejorar sus oportunidades para llegar a ser sabio y eficiente, en cualquier línea de trabajo, son las personas que usan sus talentos en la tarea de edificar el reino de Dios en este mundo. En vista de que vivimos tan próximos a la clausura de la historia de este mundo, se debería notar una mayor minuciosidad en el trabajo, una espera más vigilante, velando, orando y trabajando. El agente humano debería esforzarse por alcanzar la perfección, para que llegue a ser un cristiano ideal, completo en Cristo Jesús” (Testimonios para la iglesia, tomo 7, pág. 235).

 

Preparando una trampa

  1. ¿Qué buscaron los oficiales para intentar destituir a Daniel de su alto cargo? ¿Qué propuesta idearon y presentaron al rey Darío?

Daniel 6:5-8 Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios. 6Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive! 7Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, prín- cipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. 8Ahora, oh rey, confirma el edicto y firmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada.

 

“La gracia transformadora de Dios se manifestó en su siervo y rogó con el mayor fervor por la vida de los mismos hombres que luego secreta y solapadamente hicieron planes para acabar con la vida de Daniel. Esos hombres tuvieron celos de Daniel porque gozaba del favor de reyes y nobles, y era honrado como el hombre más grande de Babilonia” (Conflicto y valor, pág. 251).

 

Fiel a pesar del decreto

  1. ¿Qué procedieron a hacer los hombres tan pronto como el rey firmó su decreto propuesto? Además de lograr la aprobación de la ley, ¿qué más hicieron para asegurarse la muerte de Daniel?

Daniel 6:9-13 Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. 10Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. 11Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. 12Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has con firmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? Respondió el rey diciendo: Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. 13Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al día hace su pe ción.

“Pero antes de recibir esta ayuda, usted debe hacer lo que esté de su parte. Vele y ore. Que sus oraciones sean fervientes. Que el lenguaje de su corazón sea éste: ‘No te dejaré, si no me bendices’. Tenga un tiempo definido para orar, por lo menos tres veces por día. Daniel oraba a Dios mañana, tarde y noche, haciendo caso omiso del decreto real, y del temido foso de los leones. No tenía vergüenza ni temor de orar, sino que con sus ventanas abiertas oraba tres veces al día. ¿Olvidó Dios a su siervo el cuando lo echaron en el foso de los leones? Oh, no. Estuvo con él allí la noche entera. Cerró la boca de los leones hambrientos y estos no le pudieron hacer daño al hombre devoto de Dios” (The Youth’s Instructor, marzo de 1856; Exaltad a Jesús, pág. 362).

 

  1. Conociendo los móviles de los hombres y también plenamente consciente de la inocencia de Daniel, ¿cómo intentó el rey librar al profeta de la muerte? ¿Qué palabras maravillosas de fe expresó el monarca a Daniel en vista de lo que iba a acontecer?

Daniel 6:14-17 Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle. 15Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado. 16Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. 17Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase.

 

“Los que están íntimamente relacionados con Dios pueden no prosperar en las cosas de esta vida; con frecuencia son afligidos y probados. José fue vilipendiado y perseguido porque conservó su virtud e integridad. David, el mensajero elegido de Dios, fue acechado como una era por sus perversos enemigos. Daniel fue arrojado al foso de los leones, porque era firme e íntegro en su fidelidad a Dios. Job fue privado de sus posesiones mundanales, y tan afligido en su cuerpo que le aborrecían sus parientes y amigos; sin embargo, conservó su fidelidad e integridad a Dios. Jeremías habló las palabras que Dios había puesto en su boca, y su sencillo testimonio enfureció de tal manera al rey y a los príncipes que le arrojaron a una repugnante mazmorra. Esteban fue apedreado porque predicaba a Cristo, y Cristo crucificado. Pablo fue encarcelado, azotado, apedreado, y finalmente muerto, porque era el mensajero en llevar el evangelio a los gentiles. El amado Juan fue desterrado a la isla de Patmos, ‘por causa de la palabra de Dios y el tes monio de Jesucristo’ (Apocalipsis 1:9)” (Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 517).

 

La recompensa de la esperanza y de la fe

  1. Después de pasar una noche en vela con un corazón abatido y ayunando, ¿A dónde fue el rey Darío muy temprano en la mañana? ¿Qué le exclamó a Daniel?

Daniel 6:18-20 Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño. 19El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. 20Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?

 

“Pero, ¿cesó de orar Daniel cuando este decreto entró en vigencia? No, ése era justamente el tiempo cuando necesitaba orar. … Daniel no procuró ocultar su lealtad a Dios.

No oró en su corazón, sino con su voz, en voz alta, con su ventana abierta hacia Jerusalén ofreció su petición al cielo. Después sus enemigos se quejaron ante el rey, y Daniel fue arrojado al foso de los leones. Pero ahí estaba el Hijo de Dios. … Cuando el rey vino a la mañana siguiente y llamó: ‘Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves ¿te ha podido librar de los leones? Entonces habló Daniel con el rey: Oh rey, para siempre vive. El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hiciesen mal’ (Daniel 6:20-22)” (Nuestra elevada vocación, pág. 359).

 

  1. ¿Cómo reaccionó Darío cuando escuchó la voz de Daniel? ¿Qué orden dio inmediatamente?

Daniel 6:21-24 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. 22Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. 23Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios. 24Y dio orden el rey, y fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos.

 

“Aquellos que aman a Dios no elegirán por amigos a los enemigos de Dios. Se hizo la pregunta: ‘¿Ayudaréis a los impíos y amaréis a los que odian a Jehová?’ ¿Preferiréis la amistad de los irreligiosos y desleales, en lugar de la de aquellos que están obedeciendo los mandamientos de Dios? ¿Elegiréis separaros de aquellos que aman a Dios, y colocaros tan lejos como sea posible del canal de luz? Antes desead manteneros en una atmósfera de pureza y fe, y alinear vuestros principios de carácter para que sean como la madera sólida. Los cristianos no elegirán ni cultivarán la sociedad con aquellos que no son cristianos. Si el Señor os da un cargo especial en el mundo, como hizo con José y Daniel, entonces os sostendrá y guardará en medio de la tentación. Mas nunca estaréis donde hallaréis abundante luz, en nuestro mundo. Entonces, ¡cuán peligroso es elegir la amistad de aquellos que aman las tinieblas en vez de la luz, y no se acercan a la luz, por temor de que sus acciones sean reprobadas!” (Fundamentals of Christian Education, págs. 295, 296).

 

  1. ¿Qué decreto promulgó el rey Darío después de experimentar este gran milagro? En vez de que su vida y su in uencia fuesen destruidas, ¿qué le sucedió a Daniel durante el reinado de Darío y Ciro?

Daniel 6:25-28 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 26De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. 27El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones. 28Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.

 

“Se me presentó el caso de Daniel. Aunque sus pasiones eran similares a las nuestras, la pluma inspirada nos lo presenta con un carácter sin mancha. Su vida es un ejemplo vivo de que se puede llegar a ser un hombre íntegro, aun en esta vida, si se hace de Dios la fuente de nuestra fuerza y se aprovechan sabiamente las ocasiones y los privilegios que estén a nuestro alcance. Daniel era un gigante intelectual; y aun así, constantemente buscaba aumentar su conocimiento y alcanzar logros más elevados. Otros jóvenes tenían las mismas oportunidades; pero, a diferencia de él, no dedicaron todas sus energías a buscar la sabiduría, el conocimiento de Dios tal como se revela en su palabra y en su obra. Aunque Daniel era uno de los mayores hombres del mundo, no era orgulloso ni autosuciente. Sentia la necesidad de alimentar su alma con la oración y cada mañana suplicaba sinceramente ante Dios. Nada lo habría privado de este privilegio, ni siquiera la amenaza del foso de los leones impidió que continuara orando” (Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 562).

 

Preguntas personales

  • ¿Qué puedes decir de la vida, lealtad y propósito de Daniel?
  • ¿Qué gran inspiración encuentras en su vida? Para un estudio adicional

 

“Daniel era el, noble y generoso. A la vez que ansiaba estar en paz con todos los hombres no permitia que ninguna potencia lo desviara del camino del deber. Estaba dispuesto a obedecer a aquellos que eran sus gobernantes, en la medida que ello no entrara en contradicción con la verdad y la justicia. No había reyes ni decretos que lo apartaran de su delidad al Rey de reyes. Daniel sólo tenía dieciocho años cuando fue llevado a una corte pagana para entrar al servicio del rey de Babilonia. Su juventud hace que su noble resistencia al error y su firme adhesión a la justicia sean aún más admirables. Su noble ejemplo debería dar fuerza a los que, aún hoy, sufren pruebas y tentaciones” (Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 562).

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