14. Compañeros severamente probados

14. Compañeros severamente probados2018-05-01T12:26:38+00:00

Sábado 7 de abril de 2018

Compañeros severamente probados

“A lo largo de la historia, los héroes de la fe se han caracterizado por su fidelidad a Dios, y han sido llevados notablemente ante el mundo para que su luz brille sobre aquellos que se encuentran en las tinieblas. Daniel y sus tres compañeros son ejemplos ilustres del heroísmo cristiano… Podemos aprender de su experiencia en la corte de Babilonia lo que Dios hará por aquellos que le sirven de todo corazón” (My Life Today, pág. 68).

 

Una representación de orgullo humano

  1. Después de alcanzar victorias y grandeza, ¿qué ordenó el rey Nabucodonosor que se construyera y erigiera en la llanura de Dura? ¿A quiénes invitó a la dedicación?

Daniel 3:1, 2 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. 2Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las pro- vincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.

 

“En lugar que las leyes de Dios sean elevadas, son elevadas las leyes del hombre de pecado, leyes que han de ser aceptadas y respetadas tal como hicieron los babilonios con la imagen de oro de Nabucodonosor. Cuando creó esta imagen, Nabucodonosor ordenó que ésta recibiese homenaje universal de todos, tanto de grandes como de pequeños, de altos y bajos, de ricos y pobres” (Manuscrito 24, 1891) Manuscript Releases, tomo 19, pág. 243.

“Con recursos de sus grandes tesoros, Nabucodonosor hizo hacer una gran imagen de oro, similar en sus rasgos generales a la que había visto en visión, menos en un detalle rela vo al material de que se componía. Aunque acostumbrados a magní cas represen- taciones de sus divinidades paganas, los caldeos no habían producido antes cosa alguna tan imponente ni majestuosa como esta estatua resplandeciente, de sesenta codos de altura y seis codos de anchura. No es sorprendente que en una erra donde la adoración de los ídolos era universal, la hermosa e ines mable imagen levantada en la llanura de Dura para representar la gloria, la magni cencia y el poder de Babilonia, fuese consa- grada como objeto de culto. Así se dispuso, y se decretó que en el día de la dedicación todos manifestasen su suprema lealtad al poder babilónico postrándose ante la imagen” (Profetas y reyes, pág. 371).

 

  1. ¿Qué exigía la orden del rey de todos los que estaban presentes? Por lo tanto, ¿qué hicieron los representantes de las naciones cuando la música comenzó a sonar?

Daniel 3:4-7 Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, 5que al oír el son de la bocina, de la auta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; 6y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo. 7Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la auta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

 

“Una dura prueba les sobrevino a… estos jóvenes cuando Nabucodonosor dictó una proclamación, invocando a todos los oficiales del reino a reunirse en la dedicación de la gran imagen, y al sonido de los instrumentos musicales, inclinarse y adorarla. Todos los que no hacían esto, debían ser inmediatamente echados en medio de un horno de fuego ardiendo. La adoración a esta imagen había sido propiciada por los sabios de Babilonia para hacer que los jóvenes hebreos se unan a su culto idólatra. Eran hermosos cantores, y los caldeos querían que olviden a su Dios y acepten el culto de los ídolos babilónicos” (My Life Today, pág. 68).

 

Obediencia fiel a Dios

  1. De todos los representantes y dignatarios presentes, ¿solamente quiénes no se inclinaron ni adoraron a la imagen de oro? ¿Qué acusación hicieron inmediatamente algunos oficiales contra los tres fieles jóvenes hebreos?

Daniel 3:8-12 Por esto en aquel empo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos. 9Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive. 10Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la auta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro; 11y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo. 12Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.

“El día señalado llegó, y al sonido de la música, la vasta compañía que se había congregado de acuerdo con la orden del rey ‘se postraron, y adoraron la estatua de oro’. Mas estos jóvenes eles no se inclinaron…” (My Life Today, pág. 68).

 

“En aquel día decisivo las potestades de las tinieblas parecían ganar un triunfo señalado; el culto de la imagen de oro parecía destinado a quedar relacionado de un modo permanente con las formas establecidas de la idolatría reconocida como religión del estado en aquella tierra. Satanás esperaba derrotar así el propósito que Dios tenía, de hacer de la presencia del cautivo Israel en Babilonia un medio de bendecir a todas las naciones paganas.

“Pero Dios decretó otra cosa. No todos habían doblegado la rodilla ante el símbolo idólatra del poder humano. En medio de la multitud de adoradores había tres hombres que estaban firmemente resueltos a no deshonrar así al Dios del cielo. Su Dios era Rey de reyes y Señor de señores; ante ningún otro se postrarían” (Profetas y reyes, pág. 371).

 

  1. ¿Cómo reaccionó el rey? Citados a comparecer ante el furioso soberano, ¿qué le respondieron los jóvenes hebreos?

Daniel 3:13, 14, 16-18 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. 14Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?… 16Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

 

“Mientras los tres hebreos estaban delante del rey, él se convenció de que poseían algo que no tenían los otros sabios de su reino. Habían sido fieles en el cumplimiento de todos sus deberes. Les daría otra oportunidad. Si tan sólo indicaban buena disposición a unirse con la multitud para adorar la imagen, les iría bien; pero ‘si no la adorareis –añadió–, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo’. Y con la mano extendida hacia arriba en son de desafio, preguntó: ‘¿Qué dios será aquel que os libre de mis manos?’…

“De la historia de sus padres habían aprendido que la desobediencia a Dios resulta en deshonor, desastre y muerte; y que el temor de Jehová es el principio de la sabiduría, el fundamento de toda prosperidad verdadera… Su fe quedó fortalecida cuando declararon que Dios sería glorificado libertándolos, y con una seguridad triunfante basada en una fe implícita en Dios, añadieron: ‘Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado’ (Profetas y reyes, pág. 372).

 

  1. Encendido por la ira, ¿qué orden dio el gobernante? ¿Qué sucedió con los tres hombres fieles?

Daniel 3:19-22 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. 20Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. 21Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. 22Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

 

“Cuando el rey vio que su voluntad no fue aceptada como la voluntad de Dios, estuvo ‘lleno de ira’, y la forma de su semblante cambió en contra de estos hombres. Atributos satánicos hicieron que su rostro tenga la apariencia del rostro de un demonio; y con toda la fuerza que podría ordenar, mandó que el fuego sea calentado siete veces más que de costumbre, y ordenó a los hombres más fuertes atar a los jóvenes, y echarlos al horno. Él sentia que se requería más que un poder ordinario para tratar con estos hombres nobles. Su mente estaba fuertemente impresionada de que algo inusual podría interponerse a su favor, y se les ordenó a sus hombres más fuertes lidiar con ellos” (Signs of the Times, 6 de mayo de 1897).

 

Milagrosamente protegidos y defendidos

  1. ¿Qué vio suceder el asombrado rey Nabucodonosor justo frente a él?

Daniel 3:23-27 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. 24Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. 25Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. 26Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altisimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.

 

“Estos fieles hebreos poseían gran capacidad natural, habían disfrutado de la más alta cultura intelectual, y ahora ocupaban una posición de honor; pero todo esto no los indujo a olvidar a Dios. Sus facultades estaban sometidas a la influencia santicadora de la gracia divina. En virtud de su integridad perseverante, manifestaron las alabanzas de Aquel que los había llamado de las nieblas a su luz admirable. En su maravillosa liberación quedó desplegado, ante la vasta asamblea, el poder y la majestad de Dios. Jesús mismo se colocó a su lado en el horno ardiente, y por la gloria de su presencia convenció al orgulloso monarca de Babilonia que no podía ser otro sino el Hijo de Dios. La luz del cielo había estado reflejándose en Daniel y sus compañeros, hasta que todos sus asociados captaron la fe que ennoblecía su vida y hermoseaba su carácter” (La edificación del carácter, pág. 37).

 

  1. ¿Cómo fue recompensada la lealtad de los tres compañeros? En esta experiencia, ¿quién fue honrado? ¿Qué experiencias similares hacemos y podemos hacer?

Daniel 3:28-30 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 29Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuar zado, y su casa conver da en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. 30Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

 

“En su maravillosa liberación quedó desplegado, ante la vasta asamblea, el poder y la majestad de Dios. Jesús mismo se colocó a su lado en el horno ardiente, y por la gloria de su presencia convenció al orgulloso monarca de Babilonia de que no podía ser otro sino el Hijo de Dios. La luz del cielo había estado reflejándose en Daniel y sus compañeros, hasta que todos sus asociados captaron la fe que ennoblecía su vida y hermoseaba su carácter. Por la liberación de sus fieles siervos, el Señor declara que Él apoyará a los oprimidos, y derrocará todos los poderes que quieren hollar la autoridad del Dios del cielo” (Reflejemos a Jesús, pág. 80).

 

Para un estudio adicional

“¡Qué lección se da aquí a los medrosos, los vacilantes, los cobardes en la causa de Dios! ¡Qué ánimo para los que no se dejan desviar del deber por las amenazas o el peligro! Estos caracteres fieles y perseverantes ejemplifican la sanficación, aunque no pretenden reclamar este alto honor. La cantidad de bien que puede realizarse por medio de los cristianos comparativamente oscuros pero devotos, no puede estimarse hasta que los registros de la vida sean publicados, cuando el Juez se siente y los libros se abran.

“Cristo idenfica su interés con esta clase; Él no se avergüenza de llamarlos hermanos. Debería haber centenares de personas donde ahora hay una sola, tan estrechamente aliadas con Dios, que tengan sus vidas en tan completa conformidad con su voluntad, que sean luces brillantes, totalmente san cadas en alma, cuerpo y espíritu” (Reflejemos a Jesús, pág. 80).

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