10. Advertencias ignoradas2018-05-01T12:25:55+00:00

Sábado 10 de marzo de 2018

Advertencias ignoradas

“En los terribles cas gos que cayeron sobre las diez tribus, el Señor tenía un pro- pósito sabio y misericordioso. Lo que ya no podía lograr por medio de ellas en la e- rra de sus padres, procuraría hacerlo esparciéndolas entre los paganos. Su plan para salvar a todos los que quisieran obtener perdón mediante el Salvador de la familia humana, debía cumplirse todavía; y en las a icciones impuestas a Israel, estaba prepa- rando el terreno para que su gloria se revelase a las naciones de la erra. No todos los que fueron llevados cau vos eran impenitentes. Había entre ellos algunos que habían permanecido eles a Dios, y otros que se habían humillado delante de él. Mediante éstos, los ‘hijos del Dios viviente’ (Oseas 1:10), iba a comunicar a mul tudes del reino asirio un conocimiento de los atributos de su carácter y de la bene cencia de su ley” (Profetas y reyes, pág. 217).

 

Profecías contra el Israel apóstata

  1. Como resultado de la con nua apostasía en el reino del norte (las diez tribus con su capital en Samaria), ¿qué advir eron los profetas?

Amós 7:17, última parte …e Israel será llevado cau vo lejos de su tierra.

Oseas 9:1, 3 No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo… 3No quedarán en la erra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda.

“Las palabras pronunciadas contra las tribus apóstatas se cumplieron literal- mente; pero la destrucción del reino se produjo gradualmente. Al cas gar, el Señor tuvo misericordia…” (Profetas y reyes, pág. 215).

 

  1. ¿Quién vino contra el país cuando Manahem reinaba sobre Israel? ¿Cómo se evitó el inminente derramamiento de sangre y la destrucción?

2 Reyes 15:19, 20 Y vino Pul rey de Asiria a atacar la erra; y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a con rmarse en el reino. 20E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país.

“… y al principio, cuando ‘vino Phul rey de Asiria a la erra’, Manahem, en- tonces rey de Israel, no fue llevado cau vo, sino que se le permi ó permanecer en el trono como vasallo de Asiria… Habiendo humillado las diez tribus, los asirios volvieron por un empo a su erra” (Profetas y reyes, pág. 215).

 

Más ataques asirios

  1. Debido a la constante in delidad de Israel, ¿qué suscitó Dios?

1 Crónicas 5:25, 26 Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se pros tu- yeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la erra, a los cuales Jehová había quitado de delante de ellos; 26por lo cual el Dios de Israel excitó el espíritu de Pul rey de los asirios, y el espíritu de Tiglat-pileser rey de los asirios, el cual transportó a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a Hara y al río Gozán, hasta hoy.

2 Reyes 15:29 En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la erra de Ne alí; y los llevó cau vos a Asiria.

 

“Lejos de arrepen rse del mal que había ocasionado ruina en su reino, Mana- hem con nuó en ‘los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Is- rael’. Pekaía y Peka, sus sucesores, también hicieron ‘lo malo en ojos de Jehová’ (2 Reyes 15:18, 24, 28). ‘En los días de Peka’, quien reinó veinte años, Tiglath-pileser, rey de Asiria, invadió a Israel, y se llevó una mul tud de cau vos de entre las tribus que vivían en Galilea y al oriente del Jordán. ‘Los Rubenitas y Gaditas y… la media tribu de Manasés’, juntamente con otros de los habitantes de ‘Galaad, y Galilea, y toda la erra de Ne alí’ (1 Crónicas 5:26; 2 Reyes 15:29) fueron dispersados entre los paganos, en erras muy distantes de Pales na” (Profetas y reyes, pág. 215).

 

  1. ¿Qué más sucedió bajo el reinado de Oseas, el úl mo rey de Israel, como resultado de la terrible apostasía?

2 Reyes 17:2-4 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él. 3Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo. 4Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel.

“El reino septentrional no se recobró nunca de este golpe terrible. Un residuo débil hizo subsis r la forma de gobierno, pero éste ya no tenía poder. Un solo gobernante, Oseas, iba a seguir a Peka. Pronto el reino iba a ser destruido para siempre” (Profetas y reyes, pág. 215).

 

El golpe final

  1. Con la apostasía en Israel que con nuaba sin ninguna evidencia de arre- pen miento y reforma, ¿qué sucedió con el reino del norte en el año 722 a. C.?

2 Reyes 17:5, 6 Y el rey de Asiria invadió todo el país, y si ó a Samaria, y estuvo sobre ella tres años. 6En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cau vo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.

 

“Como dos años más tarde, Samaria fue cercada por las huestes de Asiria bajo Salmanasar; y en el si o que siguió, mul tudes perecieron miserablemente de hambre y enfermedad así como por la espada. Cayeron la ciudad y la nación y el quebrantado remanente de las diez tribus fue llevado cau vo y disperso por las provincias del reino asirio.

“La destrucción acaecida al reino del norte fue un cas go directo del Cielo. Los asirios fueron tan sólo los instrumentos que Dios usó para ejecutar su propósito.

Por medio de Isaías, quien empezó a profe zar poco después de la caída de Sama- ria, el Señor se re rió a las huestes asirias como ‘vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira’ (Isaías 10:5)” (Profetas y reyes, pág. 217).

 

  1. ¿Qué causas son mencionadas en las Escrituras para las trágicas experien- cias de las diez tribus?

2 Reyes 17:7-9, 18 Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de erra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, 8y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 9Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jeho- vá su Dios, edi cándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades for cadas… 18Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá.

 

“Muy grave había sido el pecado de los hijos de Israel ‘contra Jehová su Dios’, e hicieron ‘cosas muy malas’. ‘Mas ellos no obedecieron, antes… desecharon sus estatutos, y su pacto que él había concertado con sus padres, y sus tes monios que él había protestado contra ellos’. Debido a que habían dejado ‘todos los man- damientos de Jehová su Dios, e hiciéronse vaciadizos dos becerros, y también bos- ques, y adoraron a todo el ejército del cielo, y sirvieron a Baal’, y se habían negado constantemente a arrepen rse, el Señor ‘a igiólos, y entrególos en manos de sa- queadores, hasta echarlos de su presencia’, en armonía con las claras advertencias que les había enviado por ‘todos los profetas sus siervos’.

“ ‘E Israel fue trasportado de su erra a Asiria’, ‘por cuanto no habían atendido la voz de Jehová su Dios, antes habían quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Jehová había mandado’ (2 Reyes 17:7, 11, 14-16, 20, 23; 18:12)” (Profetas y reyes, pág. 217).

 

La mejor prevención

  1. ¿Qué habría caracterizado a la historia de Israel si con viva fe hubiesen escuchado los mensajes de los profetas y hubiesen seguido los principios divinos que Jehová les dio?

Deuteronomio 32:29; 5:29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del n que les espera!… 5:29¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!

Salmos 119:165 Mucha paz enen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.

 

“Si Israel hubiese escuchado los mensajes de los profetas, se le habría ahorra- do la humillación que siguió. Pero el Señor se vio obligado a dejarlo ir en cau verio porque persis ó en apartarse de su ley. El mensaje que le mandó por Oseas fue éste: ‘Mi pueblo está destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has re- chazado con desprecio el conocimiento de Dios, yo también te rechazaré,… puesto que te has olvidado de la ley de tu Dios’ (Oseas 4:6) (VM)…

“En los úl mos días de la historia de esta erra, debe renovarse el pacto de Dios con su pueblo que guarda sus mandamientos. ‘En aquel día yo haré por ellos un pacto con las eras del campo, y con las aves del cielo, y con los rep les del suelo; y quebraré el arco y la espada, y quitaré la guerra de en medio de la erra; y haré que duerman ellos seguros. Y te desposaré conmigo para siempre: sí, te desposaré conmigo en jus cia, y en rec tud, y en misericordia y en compasiones; también te desposaré conmigo en delidad, y tú conocerás a Jehová” (Profetas y reyes, págs. 222, 223).

 

Para un estudio adicional

“Se les había encargado especialmente a los israelitas que no olvidasen los man- damientos de Dios, en cuya obediencia hallarían fortaleza y bendición. He aquí las pa- labras que el Señor les dirigió por Moisés: ‘Guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos’ (Vers. 9). Las escenas pavorosas relacionadas con la promulgación de la ley en el Sinaí no debían ol- vidarse jamás. Habían sido claras y decididas las advertencias dadas a Israel contra las costumbres idólatras que prevalecían entre las naciones vecinas. El consejo que se le había dado había sido: ‘Guardad pues mucho vuestras almas,… porque no os corrom- páis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de gura alguna’, ‘y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines a ellos, y les sirvas; que Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos’. ‘Guardaos no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y os hagáis escultura o imagen de cual- quier cosa, que Jehová tu Dios te ha vedado’ (Vers. 15, 16, 19, 23)…

“La apostasía de Israel se había desarrollado gradualmente. De generación en ge- neración, Satanás había hecho repe das tenta vas para inducir a la nación escogida a que olvidase ‘los mandamientos, estatutos, y derechos’ (Deuteronomio 6:1) que había prome do guardar para siempre. Sabía él que si tan sólo podía inducir a Israel a olvi- darse de Dios, y a andar ‘en pos de dioses ajenos’ para servirlos y postrarse ante ellos, ‘de cierto’ perecería. Deuteronomio 8:19” (Profetas y reyes, págs. 220, 221).

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