1. El resultado de aceptar un consejo sabio

1. El resultado de aceptar un consejo sabio2018-05-01T12:25:46+00:00

Sábado 6 de Enero de 2018

1. El resultado de aceptar un consejo sabio

 

“…Que sea recordado que las promesas de bendición, sustento y guía serán cum- plidas sólo a los obedientes” (Signs of the Times, 22 de diciembre de 1881).

“Se requiere que los seguidores de Cristo salgan del mundo, y estén separados, y no toquen lo inmundo, para tener la promesa de ser los hijos e hijas del Al simo, miembros de la familia real. Pero si no cumplen con las condiciones, no puede cum- plirse en ellos la promesa. Una profesión de cris anismo no es nada a la vista de Dios; pero la sincera, humilde, voluntaria obediencia a sus requerimientos señala a sus hijos adop vos, a los receptores de su gracia, a los par cipantes de su gran salvación” (Tes- monios para la iglesia, tomo 2, pág. 392).

 

Los sueños de un rey

  1. ¿Qué sueños dio el Señor al Faraón egipcio? ¿Qué impresión causaron en él?

Génesis 41:1-8 Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río; 2y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado. 3Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río; 4y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. 5Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña, 6y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y aba das del viento solano; 7y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño. 8Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

“El rey de Egipto tuvo una noche dos sueños que, por lo visto, indicaban el mismo acontecimiento, y parecían anunciar alguna gran calamidad. Él no podía determinar su signi cado, pero con nuaban turbándole. Los magos y los sabios de su reino no pudieron interpretarlos. La perplejidad y congoja del rey aumentaban, y el terror se esparcía por todo su palacio” (Patriarcas y profetas, pág. 219).

 

Interpretación de los sueños

  1. ¿A quién dio luz el Señor respecto a los sueños del soberano?

 

Génesis 41:25-32 Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. 26Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. 27También las siete vacas acas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre. 28Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Fa- raón. 29He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la erra de Egipto. 30Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la erra de Egipto, y el hambre consumirá la erra. 31Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. 32Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, signi ca que la cosa es rme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.

 

“El alboroto general trajo a la memoria del copero las circunstancias de su pro- pio sueño; con él recordó a José, y sin ó remordimiento por su olvido e ingratud. Informó inmediatamente al rey cómo su propio sueño y el del primer panadero habían sido interpretados por el prisionero hebreo, y cómo las predicciones se habían cumplido” (Patriarcas y profetas, pág. 219).

 

  1. En vista de los años venideros de abundante cosecha que habían de ser seguidos por hambruna, ¿qué consejos dio José al rey?

Génesis 41:33-36 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la erra de Egipto. 34Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la erra de Egipto en los siete años de la abundancia. 35Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. 36Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la erra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.

 

“La interpretación fue tan razonable y consecuente, y el procedimiento que recomendó tan juicioso y perspicaz, que no se podía dudar de que todo era correc- to. Pero ¿a quién se había de con ar la ejecución del plan? De la sabiduría de esta elección dependía la preservación de la nación. El rey estaba perplejo. Durante algún empo consideró el problema de ese nombramiento. Mediante el jefe de los coperos, el monarca había sabido de la sabiduría y la prudencia manifestadas por José en la administración de la cárcel; era evidente que poseía habilidad administra va en alto grado… Mayor inves gación por parte del rey probó la exac tud de su informe. En todo el reino, José era el único hombre dotado de sabiduría para adver r sobre el peligro que amenazaba al reino e indicar la preparación necesaria para afrontarlo…” (Patriarcas y profetas, pág. 221).

 

  1. ¿Fueron lógicas las sugerencias de José? ¿A quién propuso el Faraón y lue- go designó para llevar a cabo el plan?

Génesis 41:37-44 El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, 38y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? 39Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. 40Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gober nará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. 41Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la erra de Egipto. 42Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo ves r de ropas de lino nísimo, y puso un collar de oro en su cuello; 43y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la erra de Egipto. 44Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ninguno alzará su mano ni su pie en toda la erra de Egipto.

“…El rey se convenció de que ese joven era el más capaz para ejecutar los planes que había propuesto. Era evidente que el poder divino estaba con él, y que ninguno de los estadistas del rey se hallaba tan bien capacitado como José para dirigir los asuntos de la nación frente a esa crisis. El hecho de que era hebreo y esclavo era de poca importancia cuando se tomaba en cuenta su mani esta sabiduría y su sano juicio…

“Desde el calabozo, José fue exaltado a la posición de gobernante de toda la erra de Egipto. Era un puesto honorable; sin embargo, estaba lleno de di culta- des y riesgos. Uno no puede ocupar un puesto elevado sin exponerse al peligro. Así como la tempestad deja incólume a la humilde or del valle mientras desarraiga al majestuoso árbol de la cumbre de la montaña, así los que han mantenido su integridad en la vida humilde pueden ser arrastrados al abismo por las tentacio- nes que acosan al éxito y al honor mundano. Pero el carácter de José soportó la prueba tanto de la adversidad como de la prosperidad… Mediante José la atención del rey y de los grandes de Egipto fue dirigida hacia el verdadero Dios; y a pesar de que siguieron adhiriéndose a la idolatría, aprendieron a respetar los principios revelados en la vida y el carácter del adorador de Jehová” (Patriarcas y profetas, págs. 221, 222).

 

Preparación para la crisis

  1. ¿Qué se hizo durante los siete años de abundancia? ¿Qué medidas se to- maron para almacenar las provisiones necesarias para la futura hambruna?

Génesis 41:47-49 En aquellos siete años de abundancia la erra produjo a mon- tones. 48Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la erra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores. 49Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.

 

“Al principiar los años fruc feros comenzaron los prepara vos para el hambre que se aproximaba. Bajo la dirección de José, se construyeron inmensos graneros en los lugares principales de todo Egipto, y se hicieron amplios prepara vos para conservar el excedente de la esperada cosecha. Se siguió el mismo procedimiento durante los siete años de abundancia hasta que la can dad de granos guardados era incalculable” (Patriarcas y profetas, pág. 224).

 

  1. ¿Qué sucede en un país que sufre hambruna no sólo uno o dos años, sino ininterrumpidamente por siete años?

Génesis 41:54-57 Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la erra de Egipto había pan. 55Cuando se sin ó el hambre en toda la erra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. 56Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la erra de Egipto. 57Y de toda la erra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la erra había crecido el hambre.

  1. En ese momento, ¿cómo consideró José sus experiencias anteriores? ¿Cuáles fueron los resultados maravillosos para muchas personas a través de los egipcios que aceptaron el buen consejo?

Génesis 45:7, 8 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la erra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la erra de Egipto.

“José consideró como la mayor calamidad que podría haberle ocurrido el ser vendido en Egipto; pero entonces vio la necesidad de con ar en Dios como nunca lo había hecho cuando estaba protegido por el amor de su padre. José llevó a Dios consigo a Egipto, y este hecho quedó de mani esto por su comportamiento alegre, a pesar de su tristeza. Como el arca del Señor trajo descanso y prosperidad a Israel, así también este joven temeroso y amante de Dios fue una bendición en Egipto…

“Fue el plan de Dios que por medio de José fuera introducida entre los egip- cios la religión de la Biblia. Este el tes go debía representar a Cristo en la corte de los reyes. En su juventud, Dios se comunicó con José a través de sueños, dándole un indicio del alto cargo al que sería llamado a servir. Para evitar su cumplimiento, sus hermanos lo vendieron como esclavo; pero su acción cruel dio como resultado el hecho preciso que sus sueños habían predicho” (The Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897; Recibiréis poder, pág. 258).

 

Promesas para aquellos que escuchan el consejo de Dios

  1. ¿Cuán inusual es que un rey acepte las sugerencias de un joven esclavo extranjero? ¿Qué promesas da el Señor a todo aquel que actúe según su consejo, como hizo el Faraón en los días de José?

Proverbios 19:20 Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.

Jeremías 23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su pala- bra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?

Salmos 73:23, 24 Con todo, yo siempre estuve con go; me tomaste de la mano derecha. 24Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

 

“Los que buscan torcer el propósito divino y oponerse a su voluntad, pueden parecer prosperar durante un empo; pero Dios está obrando para cumplirlo. El, a su debido empo, manifestará quién es el gobernante de los cielos y de la erra” (The Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897; Recibiréis poder, pág. 258).

“He ahí las promesas, sencillas y claras, ricas y plenas; pero todas se basan sobre condiciones. Si usted cumple los requisitos, ¿no puede entonces con ar que el Señor cumplirá su palabra? Que estas promesas, colocadas dentro del marco de la fe, sean puestas en las recámaras de la memoria. Ni una de ellas fallará. Todo lo que Dios ha dicho, se cumplirá. ‘Fiel es el que ha prome do’ (Hebreos 10:23)” (Tes monios para la iglesia, tomo 5, pág. 593).

 

Para un estudio adicional

“¿Cómo pudo José dar tal ejemplo de rmeza de carácter, rec tud y sabiduría? En sus primeros años había seguido el deber antes que su inclinación; y la integridad, la con anza sencilla y la disposición noble del joven fruc caron en las acciones del hombre. Una vida sencilla y pura había favorecido el desarrollo vigoroso de las facul- tades tanto sicas como intelectuales. La comunión con Dios mediante sus obras y la contemplación de las grandes verdades con adas a los herederos de la fe habían elevado y ennoblecido su naturaleza espiritual al ampliar y fortalecer su mente como ningún otro estudio pudo haberlo hecho. La atención el al deber en toda posición, desde la más baja hasta la más elevada, había educado todas sus facultades para el más alto servicio. El que vive de acuerdo con la voluntad del Creador adquiere con ello el desarrollo más posi vo y noble de su carácter. ‘El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia’ (Job 28:28).

“Pocos se dan cuenta de la in uencia de las cosas pequeñas de la vida en el de- sarrollo del carácter. Ninguna tarea que debamos cumplir es realmente pequeña. Las variadas circunstancias que afrontamos día tras día están concebidas para probar nuestra delidad, y han de capacitarnos para mayores responsabilidades…

“Los dones más preciosos carecen de valor a menos que sean aprovechados. La formación de un carácter noble es la obra de toda una vida, y debe ser el resultado de un esfuerzo aplicado y perseverante. Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas” (Patriarcas y profetas, págs. 223, 224).

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