Sábado, 2 de Febrero 2019

ISRAEL SOLICITÓ UN REY

“Dios deseaba que su pueblo lo considerara solo a él como su legislador y su fuente de fortaleza. Al sentir que dependían de Dios, se verían constantemente atraídos hacia él. Serían elevados, ennoblecidos y capacitados para el alto destino al cual los había llamado como su pueblo escogido. Pero si se llegaba a poner a un hombre en el trono, ello tendería a apartar de Dios los ánimos del pueblo. Con- fiarían más en la fuerza humana, y menos en el poder divino, y los errores de su rey los inducirían a pecar y separarían a la nación de Dios” (Patriarcas y Profetas, pág. 594).

El gobierno de Israel

1. Describe el gobierno que se estableció en Israel en la época de Moisés. ¿Dónde residía la autoridad?

Números 11:16, 17, 24, 25. Entonces el Eterno dijo a Moisés: Reúne a 70 varones de los ancianos de Israel, que tú sepas que tienen autoridad entre el pueblo y que son principales. Tráelos a la entrada de la Tienda de la Reunión, y esperen allí contigo. 17Yo descenderé y hablaré contigo. Tomaré del Espíritu que está en ti, y lo pondré en ellos, para que lleven contigo la carga del pueblo, y no la lleves tú solo. 24Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del Eterno. Y reunió alrededor de santuario a 70 ancianos del pueblo. 25Entonces el Eterno descendió en la nube, y le habló. Tomó del Espíritu que estaba en él, y lo puso en los 70 ancianos. Cuando el Espíritu posó sobre ellos, profetizaron, pero no volvieron a profetizar.

Deuteronomio 16:18. Nombrarás jueces y oficiales en todas tus tribus, en cada ciudad que el Eterno tu Dios te dé; y ellos juzgarán al pueblo con toda justicia.

“El gobierno de Israel era administrado en el nombre y por la autoridad de Dios. La obra de Moisés, de los setenta ancianos, de los jefes y de los jueces consistía simplemente en hacer cumplir las leyes que Dios les había dado; no tenían autoridad alguna para legislar. Esta era y continuaba siendo la condición impuesta para la existencia de Israel como nación. De siglo en siglo se suscitaron hombres inspirados por Dios para que instruyeran al pueblo, y para que dirigieran la ejecución de las leyes divinas” (Patriarcas y Profetas, pág. 591).

2. En el tiempo de Samuel, ¿qué pensaba la gente sobre este tipo de organización? ¿Qué le presentaron los ancianos de Israel al profeta?

1 Samuel 8:4, 5. Entonces los ancianos de Israel se reunieron, fueron a ver a Samuel en Ramá, 5y le dijeron: Tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos. Por tanto, constitúyenos un rey que nos gobierne, como todas las naciones.

“Cuando los israelitas se establecieron en Canaán, reconocían los principios de la teocracia, y la nación prosperó mucho bajo el gobierno de Josué. Pero el aumento de la población y las relaciones con otras naciones no tardaron en producir un cambio. El pueblo adoptó muchas de las costumbres de sus vecinos paganos, y así sacrificó, en extenso grado, su carácter santo especial. Gradualmente perdió su reverencia hacia Dios, y dejó de apreciar el honor de ser su pueblo escogido. Atraído por la pompa y ostentación de los monarcas paganos, se cansó de su pro- pia sencillez. Surgieron celos y envidias entre las tribus. Estas fueron debilitadas por las discordias internas; estaban constantemente expuestas a la invasión de sus enemigos paganos, y estaban llegando a creer que para mantener su posición entre las naciones debían unirse bajo un gobierno central y fuerte. Cuando deja- ron de obedecer a la ley de Dios, desearon liberarse del gobierno de su Soberano divino; se generalizó por toda la tierra de Israel la exigencia de que se creara una monarquía” (Patriarcas y Profetas, pág. 591).

3. ¿Le agradó? Según el Señor, ¿qué motivaba la petición del pueblo? ¿Qué declara el Espíritu de profecía al respecto?
1 Samuel 8:6-8. Desagradó a Samuel que le dijeran: Danos rey que nos gobierne. Y Samuel oró al Eterno. 7Pero el Señor dijo a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan, porque no te han desechado a ti, sino a mí, para que no reine sobre ellos.8Conforme a todas las obras que han hecho desde que los saqué de Egipto, que me han abandonado para servir a otros dioses, así también proceden contigo.


“Quedó reprendido el profeta por haber dejado que lo afligiera la conducta del pueblo hacia él como individuo. No habían manifestado falta de respeto hacia él, sino hacia la autoridad de Dios, que había designado a los gobernantes de su pueblo. Los que desdeñan y rechazan al siervo fiel de Dios, no solo menosprecian al hombre, sino también al Señor que lo envió. Menoscaban las palabras de Dios, sus reproches y consejos; rechazan la autoridad de él.
“Los tiempos de la mayor prosperidad de Israel fueron aquellos en que reconoció a Jehová como su rey, cuando consideró las leyes y el gobierno por él establecidos como superiores a los de todas las otras naciones. Moisés había declarado a Israel tocante a los mandamientos del Señor: ‘Ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta’ Deuteronomio 4:6. Pero al apartarse de la ley de Dios, los hebreos no llegaron a ser el pueblo que Dios deseaba hacer de ellos, y quedaron luego tan completamente cegados por el pecado que imputaron al gobierno de Dios todos los males que resultaron de su propio pecado e insensatez” (Patriarcas y Profetas, pág. 593).

4. ¿Podía el pueblo imaginar, realmente, el resultado de su pedido? ¿Cuán clara fue la respuesta del Señor informándoles acerca de las exigencias que haría un rey?

1 Samuel 8:9, 10. Oye, pues, su voz; pero adviérteles seriamente y explícales el derecho del rey que los gobernará. 10Samuel dijo al pueblo que le había pedido un rey, todas las palabras del Eterno.
“Se le indicó a Samuel que accediera a la petición del pueblo, pero advirtiéndole que el Señor la desaprobaba, y haciéndole saber también cuál sería el resultado de su conducta” (Patriarcas y Profetas, pág. 594).

“El Señor, a través de sus profetas, había predicho que Israel sería gobernado por un rey. Pero de ninguna manera, esta forma de gobierno, estaba de acuerdo a su voluntad. A pesar de que prevé todas las cosas, a menudo permite al ser humano seguir su propio camino, cuando se niegan a seguir los consejos de la sabiduría infinita. En este caso, ordenó a Samuel conceder su pedido, pero advertirles fiel- mente de la desaprobación del Señor, y así dar a conocer cuál sería el resultado de su curso: ‘Ahora, escucha su voz. Sin embargo, protesta solemnemente contra ellos y muéstrales la conducta del rey que reinará sobre ellos’” (Signs of the Times, 13 de Julio, 1882).

“El Señor había predicho por medio de sus profetas que Israel sería gobernado por un rey; pero de ello no se desprende que esta forma de gobierno fuera la mejor para ellos, o según su voluntad” (Patriarcas y Profetas, pág. 594).

Consecuencias de su elección

5. ¿Se les informó que el tipo de rey que solicitaban crearía más problemas de los que resolvería? Además de los riesgos mencionados en las Escrituras, ¿qué otro problema estaba relacionado con una monarquía?

1 Samuel 8:11-17. Dijo: Este será el derecho del rey que reine sobre vosotros: Tomará vuestros hijos y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro. 12Elegirá capitanes de mil y de cincuenta, y los pondrá también a que aren sus campos, sieguen sus mieses, hagan sus armas de guerra y los arreos de sus carros. 13Tomará también vuestras hijas para que sean perfumistas, cocineras y amasadoras. 14También tomará vuestras tierras, vues- tras viñas y vuestros olivares, y los dará a sus siervos. 15Diezmará vuestros granos y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y servidores. 16Tomará vuestros siervos y siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, para ejecutar sus obras. 17Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

“El Señor había predicho por medio de sus profetas que Israel sería goberna- do por un rey; pero de ello no se desprende que esta forma de gobierno fuera la mejor para ellos, o según su voluntad. Él permitió al pueblo que siguiera su propia elección, porque rehusó guiarse por sus consejos. Oseas declara que Dios les dio un rey en su ‘furor’ Oseas 13:11. Cuando los hombres deciden seguir su propio sendero sin buscar el consejo de Dios, o en oposición a su voluntad revelada, les otorga con frecuencia lo que desean, para que por medio de la amarga experiencia subsiguiente sean llevados a darse cuenta de su insensatez y a arrepentirse de su pecado….

“Se le indicó a Samuel que accediera a la petición del pueblo, pero advirtién- dole que el Señor la desaprobaba, y haciéndole saber también cuál sería el resul- tado de su conducta…. ‘Y dijo Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey’. Con toda fidelidad les expuso las cargas que pesarían sobre ellos, y les mostró el contraste que ofrecía semejante estado de opresión frente al estado comparativamente libre y próspero que gozaban” (Patriarcas y Profetas, pág. 594).

6. ¿Se dio cuenta el pueblo que su pedido no era el mejor y que algún día lo lamentarían? ¿Qué razones dieron para quererlo?

1 Samuel 8:18-20. En aquel día clamaréis a mí a causa del rey que habréis elegido, pero el Eterno no oirá. 19Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, antes dijeron: No importa. Haya un rey sobre nosotros. 20Y seremos como todas las naciones, nuestro rey nos gobernará, saldrá ante nosotros, y combatirá nuestras guerras.

“‘Como todas las naciones’. Los israelitas no se dieron cuenta de que ser en este respecto diferentes de las otras naciones era un privilegio y una bendición especial. Dios había separado a los israelitas de todas las demás naciones, para hacer de ellos su propio tesoro. Pero ellos, despreciando este alto honor, desearon ansiosamente imitar el ejemplo de los paganos. Y aun hoy subsiste entre los profesos hijos de Dios el deseo de amoldarse a las prácticas y costumbres mundanas. Cuando se apartan del Señor, se vuelven codiciosos de las ganancias y los honores del mundo. Los cristianos están constantemente tratando de imitar las prácticas de los que adoran al dios de este mundo. Muchos alegan que al unirse con los mundanos y amoldarse a sus costumbres se verán en situación de ejercer una influencia poderosa sobre los impíos. Pero todos los que se conducen así se se- paran con ello de la Fuente de toda fortaleza. Haciéndose amigos del mundo, son enemigos de Dios” (Patriarcas y Profetas, pág. 595).

7. ¿Podemos comprender cómo se sintió Samuel cuando escuchó la conclusión del pueblo? Sin embargo, ¿cuál fue la respuesta del Señor?

1 Samuel 8:21, 22. Y Samuel oyó todas las palabras del pueblo, y las contó al Eter- no. Y el Señor dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. 22Entonces Samuel dijo a los varones de Israel: Volved cada uno a su ciudad.

“Con profunda tristeza, Samuel escuchó las palabras del pueblo; pero el Señor le dijo: ‘Oye su voz y dales un rey’. El profeta había cumplido con su deber. Había presentado fielmente la advertencia, y ésta había sido rechazada. Con corazón acongojado, despidió al pueblo, y él mismo se fue a hacer preparativos para el gran cambio que había de verificarse en el gobierno.

“La vida de Samuel, llena de pureza y devoción desinteresada, era un reproche perpetuo tanto para los sacerdotes y ancianos egoístas como para la congregación de Israel, orgullosa y sensual. Aunque el profeta no se había rodeado de pompa ni ostentación alguna, sus obras llevaban el sello del cielo. Fue honrado por el Redentor del mundo, bajo cuya dirección gobernó la nación hebrea. Pero el pueblo se había cansado de su piedad y devoción; menospreció su autoridad humilde, y lo rechazó en favor de un hombre que lo gobernara como rey” (Patriarcas y Profetas, pág. 595).

Estudio adicional

“Quienes desempeñan una parte en la gran causa de Dios no deben seguir el ejemplo del mundo. Deben obedecer la voz de Dios. Quien depende de los hombres para obtener fortaleza e influencia, se apoya en una caña quebrada.

“La gran debilidad de la iglesia ha sido la dependencia del hombre. Los hombres han deshonrado a Dios por no apreciar su suficiencia, por codiciar la influencia de los hombres. Israel se debilitó por la misma causa. El pueblo quería ser igual a las demás naciones del mundo, de modo que exigieron un rey. Decidieron ser guiados por un poder humano visible, en vez del poder divino, que era invisible, el cual los había dirigido y guiado hasta entonces, y les había dado la victoria en las batallas. Efectuaron sus propias elecciones y como resultado se produjo la destrucción de Jerusalén y la dispersión de la nación…

“Cuál debe haber sido el poder del enemigo sobre Salomón, un hombre quien fue llamado tres veces por la inspiración, el amado de Dios, y a quien se le encargó la gran obra de construir el templo. Mientras se desarrollaba el pro- grama de construcción, Salomón efectuó una alianza con naciones idólatras. Por sus casamientos se ató con mujeres paganas por cuya influencia en sus últimos años, abandonó el templo de Dios para adorar en los altares que él había construído para los ídolos de ellas” (Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 252).